martes, 18 de agosto de 2009

Chávez y Rosa de Monagas: ¡Un video que vale por mil palabras!

Me emocione casi hasta las lágrimas con escuchar a esta muchachita, no sólo porque ella expresa lo que nunca veo en l@s chaval@s de su edad, sino por la fortaleza y la profundidad de sus palabras.

Pero lo que más me impacto fue su humildad, ¡coño!, no se dejó poner en el pedestal, aunque fuese su presidente el que lo hacía y siempre por encima del "yo", estuvieron primero los compañeros, los estudiantes, la patria y el pueblo.

Que lindo ejemplo, para tod@s.

jueves, 13 de agosto de 2009

Objetivos de las Reformas Educativas

Es un mal crónico, un reclamo en cada esquina del país, las falencias de nuestra educación pública son objeto de debates televisivos, radiales y hace poco, fueron blanco también de las promesas electorales.

Cualquier propuesta debe contar con la participación de los principales actores de la vida político social panameña, no sólo con los convidados de siempre –gremios empresariales y educativos- sino que también debe incluir la participación de las organizaciones sociales y de trabajadores, quienes son los padres y madres de los estudiantes que asisten a los centros de educación pública.

La educación -al igual que otros elementos de la sociedad- está influenciada por concepciones ideológicas, que al mismo tiempo reproduce. En Panamá está orientación ideológica ha sido dirigida a promover el individualismo, la competencia, el tecnicismo, por lo tanto, en desmedro de los intereses de la colectividad o valores como la solidaridad y el humanismo.

Mucho se ha hablado sobre la educación, sobre cómo resolver problemas tan enraizados en el propio sistema y creo que la solución pasa por plantearnos soluciones radicales –yendo a la raíz- sino, después del primer impulso retornaremos, en el mejor de los casos, a sólo pintar y arreglar techos en las escuelas.

Dos importantes puntos a abordar son el cambio de evaluación y de jornada. Por una parte, las diferencias entre la evaluación de secundaria y la evaluación de universidad, no tienen ninguna justificación, más que promover la mediocridad.

Mientras que en secundaria se aprueba con la mitad más uno, en la universidad el mínimo requerido es de setenta y un porciento, lo cual es una brecha demasiado grande.

Por otra parte, la jornada de clases recibida por los estudiantes de las instituciones públicas, son más cortas que las recibidas en instituciones privadas, lo cual es una desventaja para los primeros, dificultando los tiempos de aprendizaje y evaluación necesarios.

Se deben construir nuevas escuelas y colegios, que permitan la ampliación del horario de clases y la reducción de la cantidad de estudiantes por aula, a aproximadamente veinte estudiantes, lo cual facilitaría las labores docentes.

A estos puntos podríamos agregar los necesarios cambios en los planes de estudio, los cuales van desde la reforma a los temarios, pasando por reafirmar el carácter laico de la educación panameña, hasta el cambio de los períodos educativos a trimestres o semestres, que darían una mayor continuidad al proceso educativo.

La educación pública hasta el momento sólo ha servido como cantera que crea y facilita mano de obra barata y dócil al capital privado, el objetivo de las reformas a la educación pasa por medidas que cambien este panorama y que permitan la construcción de un sistema educativo, que fomente la formación de ciudadanos plenamente consientes de sus deberes y derechos, con capacidades básicas en las áreas científicas y técnicas, sin descuidar el humanismo y las ciencias sociales, que en definitiva hacen a un ser humano completo.

-LCR

Publicado en Kaos en la Red

Publicado en el Diario "La Estrella de Panamá."

lunes, 3 de agosto de 2009

¿Socialdemocracia o socialismo?

Suelen confundirse ambos términos desde que la experiencia neozarista del socialismo real soviético permitió a los socialdemócratas reclamar para sí en monopolio el verdadero socialismo. Para que no se le confundiera con el comunismo totalitario, se le añadió el adjetivo democrático. Pero ¿es la misma cosa el socialismo democrático que la socialdemocracia?, ¿una democracia social equivale a una democracia socialista? Desde el siglo XIX, la lucha del movimiento obrero obligó a las fuerzas conservadoras a aceptar el sufragio universal y a intentar algunas tímidas mejoras sociales. Con el tiempo, las derechas llegaron a presumir de que también ellas eran demócratas y partidarias del bienestar social de los ciudadanos. En Cataluña, sin ir más lejos, la derecha nacionalista de Jordi Pujol se presentó a las primeras elecciones democráticas (1977) con un programa socialdemócrata. Cuando le conviene a su sucesor, Artur Mas, aparecer con tal signo, se olvida de cuando se presentaba como liberal-conservador. También el partido democristiano del señor Duran i Lleida se llama ahora socialcristiano, pese a su defensa del capitalismo.

En fin, Aznar hizo creer a los votantes en 1996 que estaba más a la izquierda que el PSOE, y así engañó a la gente que le creyó de centro. Por todo eso se ha impuesto el tópico de que la izquierda apenas se diferencia de una derecha moderna. ¿Serán los socialistas, por un casual, la mano izquierda del capitalismo en el doble sentido de la palabra: su diplomacia dialogante y su apagafuegos en los momentos críticos para el sistema? Tras los estragos de la II Guerra Mundial, la población europea necesitaba como nunca una política social avanzada y votó que gobernara la izquierda. El capital lo consideró tan inevitable como útil. Con una URSS amenazante y dos poderosos partidos comunistas en Italia y Francia, había que apartar al pueblo trabajador de la tentación revolucionaria. Por seguridad nacional y por confundir el capitalismo depredador con la libertad de empresa y de mercado, el labour británico y sus colegas continentales reconciliaron a la ciudadanía con el capital mediante un cierto bienestar y a costa de los países pobres.

Con los años, la socialdemocracia se convirtió en la mano izquierda del sistema, practicó el neocoloniaje y demonizó al comunismo. ¿Qué fue de la democracia socialista propugnada por su fundador? Marx nunca fue comunista; reconoció no saber cómo sería el socialismo futuro; recomendó reformas que hoy nos parecerían superadas por la realidad. Pero la base de su análisis es inequívocamente anticapitalista. Si la socialdemocracia del provenir dejara de combatir el régimen imperante, no podría llamarse a sí misma, no ya marxista (Marx decía no serlo), sino socialista. Tal adjetivo sólo correspondía a quien, por impulso democrático, hiciera desaparecer el capitalismo del Planeta. Todo lo contrario, pues, de una socialdemocracia que, so pretexto de darle paliativos a un régimen agonizante, acabara reanimándolo y prolongando su turbia vida.

Fue el renegado Karl Kautsky (como lo llamó Lenin) quien, como marxista, formuló el criterio, ambiguo pero certero, para juzgar una posible rendición de la izquierda. Cuando se haya logrado que la mayoría social anticapitalista alcance la mayoría política, habrá que proceder a la revolución de la mayoría, consistente en emprender unas reformas del sistema que acaben con él, no que lo fortifiquen. Nada de paliativos. Eutanasia pura y simple, si bien con todos los requisitos legales. Este es el criterio (¿quién lo diría?) recogido en el artículo 9.2 de nuestra Constitución. En él se hace responsables a todos los poderes públicos de la remoción de cuantos obstáculos impidan que la libertad y la igualdad de las personas y sus colectivos sean reales y efectivas. Es decir, desmontar el tinglado de la vieja farsa democrática del capitalismo. Dicho texto casi nadie se lo ha tomado en serio.

Excepcional fue el discurso ante las Cortes del socialista catalán Joan Reventós al calificar la norma constitucional de auténtica base legitimadora de un tránsito del capitalismo al socialismo. Aunque Marx no extendía recetas para enfermedades venideras, su ideal era la Commune (Ayuntamiento) parisina de 1871: autogobierno popular local, autogestión obrera y propiedad social (nunca estatal); algo que sólo lo intentó la revolución yugoslava entre los años 50 y 60 del pasado siglo.

Al caer el imperio moscovita, la derecha creyó innecesario seguir teniendo mano izquierda con el nuevo proletariado, ya inducido del todo al consumo a crédito. La socialdemocracia fue acusada, por si acaso, de “comunismo rosa” para desprestigiar una hipotética democracia socialista. La Realpolitik de los Mitterand, et alii, no hizo nada que justificase aquella interesada falsedad. Las derechas volvieron a gobernar por el desencanto de unas masas que seguían confundiendo en el socialismo las reformas paliativas con las eutanásicas. ¿Para qué votar a la izquierda si la derecha le ha arrebatado de las manos los trastos de torear?

Una y otra, por mucho que se distingan en cuestiones democráticas muy importantes, no dejarían de ser las dos manos de un coloso al cual, en su injusta irracionalidad bien demostrada, no se le hacen los dedos huéspedes en su mano derecha porque le hayan recortado los de la izquierda. Todo lo contrario. Debiera acabar, por tanto, la confusión. Ni la socialdemocracia es el socialismo ni un socialismo retórico es ya una democracia socialista. De momento y hasta tiempos mejores, la única palabra que no confunde ni engaña es la palabra anticapitalismo.

José A. González Casanova es Catedrático de Derecho Constitucional y escritor

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1450/%C2%BFsocialdemocracia-o-socialismo/

martes, 28 de julio de 2009

Nos quieren atados y bien atados


Por: Floren Aoiz

Leo uno de los Principios del Movimiento en el reportaje de www.nafarroan.com sobre los 40 años de la designación de Juan Carlos Borbón como sucesor de Franco. Esto es, una de las bases ideológicas del fascismo español vencedor del golpe de estado de julio de 1936. Es el octavo principio, y dice así: «La participación del pueblo en las tareas legislativas y en las demás funciones de interés general se llevará a cabo a través de la familia, el municipio, el sindicato y demás entidades con representación orgánica que a este fin reconozcan las leyes. Toda organización política de cualquier índole, al margen de este sistema representativo, será considerada ilegal». La Ley de Principios del Movimiento es del año 1958, pero si alguien quiere encontrar la base de la Ley de Partidos ahí la tiene. Más claro imposible. Ahora, claro está, no se habla de familia, municipio y sindicato. Actualmente son ciertos partidos y sindicatos los que desempeñan el papel de instituciones del régimen. Eso es el régimen, el sistema, y los demás, los que están al margen, son considerados ilegales. La consideración de que quien no está con el régimen debe ser ilegalizado es una de las herencias del franquismo.

Se cumplen 40 años del nombramiento del Borbón como sucesor de Franco en la Jefatura del Estado español. Nadie es capaz de imaginar el aniversario del nombramiento por Hitler del presidente de Alemania. Aquí, sin embargo, todo son alabanzas al individuo que aceptó suceder al dictador y se hartó de jurar fidelidad a los principios del fascismo. Un señor que proclamaba a los cuatro vientos que reconocía que su cargo se debía al 18 de julio. Éste es el emblema de la transición, la imagen del Estado español ante el mundo, la representación de la «democracia española». Esta es la persona que, desde la legitimidad que le da haber sido el delfín de Franco fustiga a los independentistas vascos en nombre de la democracia y la dignidad. Un demócrata. Un pacifista.

A estas alturas no es descubrir nada recordar que fue Franco quien nombró a Borbón. Pero hacerlo ayuda a situar el debate político en sus justos términos. Democracia y Principios del Movimiento son incompatibles. O eres fascista o eres demócrata. O estás con Franco y su herencia política o estás con la democracia. Y lo que no puede aceptarse es que los defensores del legado de Franco nos den lecciones de democracia. En julio de 1969 Franco dijo aquello de atado y bien atado. Se refería a la conveniencia de designar a Borbón como sucesor. 40 años después sabemos que no se trataba sólo de asegurar la continuidad del Estado Español tal y como lo entendían los franquistas. El objetivo era mantenernos atados y bien atados, tener fuera de la ley a quienes no compartimos ese modelo y afirmamos el derecho de los pueblos a decidir libremente su futuro. 40 años después, a pesar de los pesares, podemos decir con orgullo que mientras algunos llevan 40 años atados por el cordón umbilical que los une al franquismo, otros seguimos reclamando una verdadera democracia. Porque tenemos memoria. Porque nunca olvidaremos las imágenes de Franco con el Borbón ni la relación de continuidad entre ellos y los regímenes que representan.

Publicado en Rebelion

domingo, 26 de julio de 2009

Honduras y la SIP


Por: Atilio Borón
La prolongación de la crisis en Honduras no tiene un efecto neutro pues juega a favor de los golpistas. El repudio y el asilamiento universales no conmueven a los usurpadores. Todo lo contrario: confirman su visión paranoica de un mundo dominado por comunistas, subversivos y revolucionarios que conspiran sin cesar para frustrar su patriótica empresa. Tanto los militares como los civiles hondureños comparten ese delirio que sigue siendo alimentado, día a día, por el Pentágono, la CIA y buena parte del establishment político del imperio, para los cuales la guerra no ha terminado ni va a terminar jamás. Guerra sobre todo contra todo ese inmenso e inesperado movimiento social que se ha puesto en marcha a partir del golpe y que rebasa amplia –y tal vez irreversiblemente- los estrechos marcos de la mal llamada “democracia representativa” en Honduras. Bastó que aquél pretendiese honrar esa fórmula para que la santa alianza abandonase en tropel las cavernas y saliera a dar batalla: allí se juntaron, para unir fuerzas, los representantes militares y políticos del imperio con la corrupta oligarquía local, la perversa jerarquía de la Iglesia Católica, las diversas fracciones del patronato y el poder mediático que este conglomerado de la riqueza y el privilegio controla a su antojo, haciendo de la libertad de prensa una broma sangrienta.

No es casualidad que el sitio web de la benemérita Sociedad Interamericana de Prensa, siempre tan atenta ante todo lo que ocurra con los medios en Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador, haya ocultado arteramente lo que está aconteciendo en Honduras. La resolución mas importante sobre el tema de los medios, adoptada el 24 de Julio, es una condena ... ¡al presidente Rafael Correa por alentar el “incesante clima de confrontación y epítetos contra periodistas, propietarios de medios de comunicación y sus empresas!” Ni una palabra sobre Gabriel Fino Noriega, periodista hondureño de Radio Estelar, asesinado por fuerzas paramilitares, de la cual informa la Misión de la ONU enviada a investigar la situación de los derechos humanos en Honduras. La misma delegación comprobó que en Tegucigalpa, Canal 36, Radio TV Maya y Radio Globo fueron militarizadas, constatándose asimismo el asalto a diversos locales de medios de comunicación y amenazas de muerte contra periodistas, el bloqueo de sus transmisiones o la interceptación telefónica y bloqueo de su acceso a internet. La misión también corroboró el ametrallamiento de la cabina de transmisión de Radio Juticalpa en Olancho, y las amenazas de muerte producidas contra periodistas como el director del diario El Libertador, Johnny J. Lagos Enríquez así como contra el periodista Luis Galdanes. En la ciudad de Progreso los militares silenciaron las trasmisiones de Radio Progreso, siendo hostigado su director el sacerdote jesuita Ismael Moreno, detenido temporalmente uno de sus periodistas mientras otros recibían amenazas de muerte. Otro caso es el de Canal 26, TV Atlántica, cuyo directivo declaró ante la misión de la ONU que los militares indicaron a los medios de comunicación del departamento que debían abstenerse de trasmitir otras versiones o informaciones que no emanasen del gobierno de facto. Ante la agresión sufrida por los periodistas de Telesur y Venezolana de Televisión -sin cuya valiente labor el mundo jamás se habría enterado de lo que ocurría en Honduras- la SIP se limitó a emitir un tibio comunicado lamentando los hechos; la resolución dura, en cambio, se tomó en contra de Correa.

Sería muy largo enumerar todas las violaciones a la libertad de prensa y los derechos humanos, aparte del asesinato de Noriega, que pasaron desapercibidas ante los atentos censores de la SIP y sus lenguaraces, Mario Vargas Llosa y la pandilla de los “pluscuamperfectos idiotas latinoamericanos”. Su silencio cómplice revela la descomposición moral del imperio, sus permanentes mentiras y la impunidad con la cual se mueven estos falsos defensores de la “libertad de prensa”. Y frente a este escenario, ¡la Secretaria de Estado Hillary Clinton se atreve a calificar como imprudente el gesto de Zelaya de viajar a la frontera de su país!!, al paso que su vocero, Philip Crowley, advertía contra "cualquier acción que pueda conducir a la violencia" en Honduras. Falta ya muy poco para que Washington comience a declarar que el verdadero golpista es Zelaya y que fue él y no otro quien arrojó a su país a un caos de violencia y muerte. La promesa de nuevas mediaciones a cargo de la Casa Blanca sólo servirá para desfigurar aún más la verdad e inclinar el fiel de la balanza a favor de los golpistas y sus mandantes.

Publicado en Rebelión

viernes, 24 de julio de 2009

Todos podemos (romper un plato)


Por: Santiago Alba Rico - La Calle del Medio (Cuba)

El capitalismo, ¿es un hedonismo? ¿O un ascetismo? ¿O las dos cosas al mismo tiempo?

Una película reciente, rodada en forma de documental por la palestina israelí Ibtisem Mara'ana, nos cuenta una historia muy emocionante: la de una joven que sueña con llegar a ser modelo internacional. Como árabe atrapada en una sociedad tradicional, la joven sólo puede aspirar a convertirse en Miss Mundo Arabe (título del film), un concurso menor, despreciado por las agencias y las televisiones, que cierra todos los caminos hacia Hollywood. Pero nuestra ambiciosa muchacha no renuncia a su sueño; a los exigentes entrenamientos sobre zapatos de tacón y las duras sesiones de maquillaje, se añade la necesidad de enfrentarse a su familia, inicialmente poco comprensiva, y a su reaccionario medio musulmán, para tomar una valiente decisión: presentarse al concurso de Miss Israel, una puerta hacia Europa y los EEUU. Israel, es verdad, es el Estado que discrimina a los suyos y ocupa sus tierras, pero el problema ni se plantea en la película; la dificultad estriba más bien en que para participar en el certamen de belleza del enemigo nuestra heroína tiene que exhibir su cuerpo semidesnudo sobre un escenario y ante millones de telespectadores. Si ella está dispuesta a ese sacrificio, sus compatriotas palestinos no lo aceptan y algunos fanáticos puritanos llegan al extremo de amenazarla de muerte. En la última escena, la televisión israelí enfoca el asiento vacío en la sala del certamen para rendir homenaje a la ardorosa palestina que se ha enfrentado a su pueblo mientras fuera, deshechos en llanto, ella y su maquillador invocan el sueño roto de la adolescente y prometen seguir luchando. A los espectadores se les pide que lloren con ellos y los espectadores lloran; a los espectadores se les pide que admiren a una joven despolitizada, obsesionada con la ropa, fascinada por Angelina Jolie (cuyo nombre adopta), se les pide que admiren a una palestina que renuncia a su identidad para salir en las portadas de las revistas y los espectadores, naturalmente, la admiran.

El pasado 27 de abril, una crónica del diario El Mundo desde Jenin, símbolo de la resistencia palestina, nos hablaba a su vez del sueño de Marah Zajalka, joven de 18 años que quiere ser piloto de Fórmula-1. Marah, nos dice el periodista, “tiene este sueño desde los 11 años, cuando vio una carrera de coches en su destartalada televisión”. Contra los “prejuicios” sociales y la incomprensión de su medio, la valiente muchacha defiende su derecho a participar en competiciones automovilísticas y no renuncia a la posibilidad de conducir algún día un bólido en una pista de carreras: “No solo hay que participar en Intifadas y ser mártires". El periodista pide a los lectores que se indignen contra la injusticia sufrida por Marah y los lectores se indignan; el periodista pide que los lectores admiren a una joven que sueña con agravar la contaminación planetaria y la crisis petrolífera para manejar un carro de 46 millones de euros y los lectores, naturalmente, la admiran.

Espero que se me entienda. No es que yo reivindique sólo las Intifadas y los mártires ni que crea que, en las condiciones más adversas, los pueblos ocupados no pueden permitirse satisfacciones individuales sin traicionar su causa. Al contrario: los palestinos precisamente luchan por su “derecho a la normalidad”, del que están siendo privados por la ocupación. Lo que me preocupa, lo que me asusta, lo que a mis ojos da toda la medida del poder de un modelo de consumo globalizado, es que incluso en la Palestina ocupada la “normalidad” sea eso: las pasarelas de moda, Hollywood, la televisión, los grandes coches.

Es verdad, pero no toda la verdad, que las sociedades occidentales se reproducen a través de la “facilidad” del consumo generalizado de mercancías tecnológicas. La disciplina, el esfuerzo, la austeridad, la voluntad, el tesón, el afán de superación, la renuncia, la lucha contra el medio, están presentes no sólo en las invisibles clases trabajadoras, sobre todo inmigrantes, que conspiran en silencio para levantar nuestras casas y barrer nuestras calles. También en las revistas del corazón y en los desfiles de moda, en los reality shows y en los grandes eventos deportivos. Consumir es fácil, pero ser consumido requiere mucho trabajo. Ser visible requiere algunas virtudes heroicas. Para ser el más frívolo, el más indiferente, el menos comprometido, el más insolidario, el más alienado, el más rico, el más guapo, hace falta muchas veces la paciencia de un científico, la austeridad de un sacerdote, el tesón de un revolucionario.

Hace algún tiempo, por ejemplo, la portada de un periódico nos daba la siguiente noticia: "Un ejemplo de superación: el piloto Alex Zanardi vuelve a conducir un coche dos años después de perder las dos piernas en un accidente".

Hace unos meses la Rai, por su parte, nos daba un ejemplo de ascetismo casi místico, como el de San Antonio en el desierto: para mantenerse siempre delgadas, las grandes modelos se dedican al “cake sniffing”; es decir, desayunan sólo con la nariz, husmeando distintos dulces y pasteles que se hacen traer en grandes cantidades, multiplicando así las tentaciones, pero que mantienen a la distancia heroica de la vista y del olfato.

El famoso libro Guinness de los record, por lo demás, está lleno de ejemplos de disciplina y afán de sacrificio. ¿Cuánto entrenamiento y cuanta paciencia son necesarias para poder comerse, como Michel Lotito, 18 bicicletas, 1 carrito de supermercado, 7 televisores, 6 lámparas de techo y un avión? ¿O para meterse 82 chicles en la boca, besar 52 veces a una cobra venenosa o dejarse crecer uñas de 80 cm.?

El esquema de Hollywood, que es el de la película de Ibtisem Mara'ana, no sólo nos cautiva por intoxicación ideológica: es que contiene, digamos, el fantasma de todas las virtudes universales. La fuerza de voluntad, el afán de superación, el sacrificio, el tesón, el esfuerzo tienen algo así como un “espectro de moral o de eticidad” que no podemos dejar de admirar. Admiramos, sí, la fuerza de voluntad, aunque esté al servicio del asesinato; admiramos el afán de superación, aunque se trate de superar el record de bombas lanzadas sobre Iraq; admiramos el sacrificio, aunque uno se sacrifique para poder violar más niños; admiramos el esfuerzo y el tesón, aunque el objetivo sea dirigir una mafia, derrocar un gobierno legítimo o acabar con todos los elefantes del planeta.

El problema, por tanto, no es que bajo el capitalismo falten virtudes sino que, como decía Chesterton, están mal colocadas.

Tan mal colocadas que a nadie puede sorprenderle que 500 millones de personas se registrasen en internet para asistir al funeral de Michael Jackson mientras sólo 500 se manifestaban en Madrid contra el golpe de Estado en Honduras;, ni que 40.000 personas acudieran a la presentación del esclavo Kaká y casi 100.000 a la del esclavo Ronaldo en el estadio del Real Madrid mientras apenas 300 se acordaban, en esos mismos días, de la trágica situación en Palestina.