lunes, 7 de septiembre de 2009

La revelación de atrocidades de la CIA es recibida con un encogimiento de hombros.



Por: Ted Rall.
Traducido del inglés
para Rebelión por Germán Leyens

Al diablo con la Ley de Godwin – Es imposible leer el recién publicado informe de la CIA sobre la tortura de prisioneros musulmanes sin pensar en el Tercer Reich. 
El sadismo existe en toda cultura. Hace un siglo, por ejemplo, aventureros occidentales que visitaron Tibet informaron que las autoridades en Lhasa, esa supuesta capital del pacifismo, sacaban en públicos los ojos de criminales y arrancaban sus lenguas. Pero las atrocidades nazis fueron estilísticamente distintas de, digamos, el genocidio turco de los armenios o las masacres en Ruanda de comienzos de los años noventa. Los crímenes de guerra alemanes se caracterizaron por su metódica precisión, la aplicación de tecnología “racional” para aumentar la eficiencia, la capa de legalidad y la perversión de la ciencia médica.
Los crímenes nazis también se distinguieron por la indiferencia pública, que equivalía a un apoyo tácito. Ahora mismo, sólo un 25% de los estadounidenses dijeron al último Sondeo Pew que creían que la tortura era mala en todos los casos.
“El programa secreto de interrogatorio de la CIA operaba bajo ciertas reglas, y las reglas eran dictadas desde Washington en el detalle concienzudo y escalofriante adorado por todas las burocracias,” observó The New York Times. Tenemos mucho en común con los alemanes.
“En julio de 2002,” revela el informe desclasificado, un agente de la CIA “supuestamente utilizó una técnica de ‘puntos de presión’: con ambas manos sobre el cuello del detenido, manipulaba sus dedos para restringir la arteria carótida del detenido.” Otro agente “observaba sus ojos hasta el punto en el cual el detenido cabeceaba y comenzaba a desmayarse; entonces… sacudía al detenido para despertarlo. El proceso era repetido hasta un total de tres aplicaciones por detenido.”
La metodología de enjuague-enjabona-repetición en la tortura recuerda los experimentos del Dr. Sigmund Rascher en Dachau y un proyecto paralelo realizado por la infame Unidad 731 del ejército imperial japonés en Manchuria ocupada en 1942-32. Rascher, quien fue juzgado por crímenes de guerra después de la Segunda Guerra Mundial, congelaba o azotaba a los detenidos casi hasta la muerte, luego los reanimaba una y otra vez. Doctores alemanes y japoneses desarrollaron protocolos detallados que regían la severidad de la exposición a la que se sometía a los reclusos – protocolos capturados por las fuerzas de ocupación de EE.UU. y que fueron entregados a la OSS, predecesor de la CIA.
Así fue en las prisiones de la CIA en Guantánamo, Bagram, Diego Garcia, Europa oriental, Tailandia y otros sitios.
(O, para ser más exactos, así sigue siendo. Bush prohibió públicamente la tortura en 2006, pero sabemos que todavía continuaba en 2007. Obama supuestamente volvió a prohibirla este año, pero entonces su director de la CIA Leon Panetta dijo al Congreso que la agencia se reserva el derecho de seguirla aplicando. Hasta que se desmantele toda la red secreta de prisiones y se libere a cada uno de los detenidos, sería absurdo suponer que la tortura no continúe.)
Entre los tesoros verbales en los papeles de la CIA está la sección de “Empapamiento con Agua” de la sección de “Líneas directivas sobre apoyo médico y psicológico para la entrega, el interrogatorio y la detención de detenidos” que “permite que agua sea aplicada utilizando una manguera conectada al grifo del agua, o una botella o contenedor similar como fuente de agua.” Ah, la gloriosa guerra contra el terror. Los detenidos pueden ser empapados en agua fría de hasta 5 grados C durante hasta 20 minutos – no más tiempo, no más fría.
Para que conste, la pericia médica de la CIA es casi tan fiable como su sentido legal y moral. Cinco grados centígrados es terriblemente frío; 5 grados era la temperatura del Río Hudson cuando el Vuelo 1549 de US Airways se estrelló este año. (¿Recordáis las capas de hielo?) “Generalmente, una persona puede sobrevivir al agua a 5 grados durante 10, 15 o 20 minutos,” dijo el doctor Christopher McStay, médico en la sala de emergencias en el Hospital Bellevue de Nueva York a la revista Scientific American.
Como sus antecedentes de la Gestapo y de la SS, la CIA es muy burocrática. Los empleados de la CIA fueron informados de que “Se requiere aprobación anticipada de la Central para utilizar cualquier tipo de presión física [contra prisioneros].” Y esos permisos vinieron de la cumbre de la cadena de comando: la Casa Blanca, que ordenó a la Oficina del Asesor Legal y a otras ramas legales del gobierno federal que redactaran los memorandos “CYA.” Los memorandos, escribió Joshua L. Dratel en su introducción a "The Torture Papers: The Road to Abu Ghraib," [Los papeles de la tortura: El camino a Abu Ghraib] reflejan un “sistema enteramente orientado hacia resultados en el que los responsables políticos comienzan con un objetivo y trabajan a partir de ese objetivo.”
También recuerda el nazismo la absoluta ausencia de cortafuegos que ha llegado a caracterizar la conducta de altos funcionarios del gobierno. Regímenes totalitarios como Alemania nazi corrompen el aparato judicial al utilizar los tribunales para realizar sus políticas. La independencia judicial ha sido erradicada a comenzar con Bush y siguiendo con Obama.
El 28 de agosto, el New York Times informó: “En julio, Leon E. Panetta, el director de la CIA, trató de impedir la investigación [del programa de torturas de la CIA], dijeron funcionarios del gobierno. Envió al máximo abogado de la CIA, Stephen W. Preston, al Departamento de Justicia para persuadir a asistentes del Procurador General Eric H. Holder Jr. para que abandone todos los planes para una investigación.” Hay un término para esto: Obstrucción de la Justicia. Supuestamente no se debe influenciar el resultado de una investigación. Fue el punto seis del auto de acusación judicial contra el presidente Nixon.
Dicho sea en honor a Holder, ha nombrado un fiscal especial. En su contra habla que el alcance de la investigación es limitado: sólo se ocupará de funcionarios que fueron más allá de las directivas abusivas del gobierno de Bush (que permiten, como hemos visto, que se congele a gente hasta la muerte). No planifica ir en búsqueda de los peores criminales, que son los abogados y funcionarios del gobierno de Bush, incluyendo a los propios Bush y Cheney, quienes ordenaron los crímenes de guerra – y mucho menos de aquellos que como Obama los están encubriendo.
Debiera cambiar de opinión. Mientras lo hace, debiera encarcelar a Leon Panetta.
La instrucción de Holder incluye actualmente sólo 20 casos, que incluyen a detenidos que fueron asesinados por la CIA. Pero incluso será difícil procesar esos casos, informa The New York Times: “La evidencia, los testigos e incluso los cuerpos de las víctimas de presuntos abusos no han sido encontrados en todos los casos.”
Porque, sabéis, los cuerpos fueron quemados y tirados.
Ellos – la CIA – son nazis cuando cometen los crímenes.
Y nosotros somos nazis porque no nos importa. Sólo un tercio de los estadounidenses dijeron el 27 de abril a un sondeo de CBS News/New York Times que debiera haber una investigación de los crímenes de guerra de la era de Bush – y no les importa lo suficiente como para salir a las calles, menos todavía como para romper unos pocos vidrios. Los periódicos o sitios estadounidenses en la web han reproducido tan pocos de mis artículos sobre la tortura, que considero seriamente que no me preocuparé de escribir éste.
Hemos encontrado a los nazis, y somos nosotros mismos.
………….
Ted Rall, presidente de la Asociación de Caricaturistas Editoriales Estadounidenses, es autor de los libros
"To Afghanistan and Back" y "Silk Road to Ruin." Visite su sitio en la red www.tedrall.com

jueves, 3 de septiembre de 2009

Ho Chi Minh, un símbolo de la lucha contra el imperialismo.



David Arrabalí
MUNDO OBRERO.

Ayer 2 de septiembre hizo 40 años que murió Ho Chi Minh, considerado una de las principales figuras de la lucha contra el imperialismo y por la liberación de los pueblos.
El revolucionario vietnamita, junto a su pueblo, se convirtieron en un símbolo de la lucha contra el colonialismo y explotación por parte de las potencias capitalistas internacionales del denominado Tercer Mundo. Su nombre destaca entre los grandes referentes mundiales de la izquierda comunista, mucho más allá de los límites de su país.
El triunfo vietnamita contra Estados Unidos demostró que era posible derrotar al imperialismo pese a la enorme disparidad de recursos. En el mundo entero grandes contingentes populares se movilizaron en solidaridad con la revolución vietnamita y la figura de Ho Chi Minh alcanzó un merecido prestigio mundial.
El ejército popular organizado por Ho Chi Minh derrotó a tres de las potencias imperialistas más poderosas del momento: Francia, Japón y Estados Unidos. Estos no escatimaron medios de destrucción masiva y masacraron al pueblo vietnamita.
Ho Chi Minh venció a quienes trataron de oprimir y explotar al pueblo, incluso a Estados Unidos, que dominaba el mundo y que trataba de imponer el capitalismo.
Nació el 19 de mayo de 1890 en Annam, en el norte del actual Vietnam, que en aquel tiempo llevaba ya 30 años bajo la ocupación colonial francesa, cuyos abusos imperialistas presenció desde su más tierna infancia.
Hijo de un médico naturalista, estudió en Saigón. Después de la humillación de su familia y la destitución de su padre como funcionario, decidió emigrar por las duras condiciones sociales del país y por la opresión de la potencia colonial sobre ellos.
En 1912, tras un largo y complicado viaje recaló en Londres, donde trabajo por un escaso salario durante tres años, como mozo de hotel y retocador de fotografías, lo que hizo que sus convicciones izquierdistas se afianzaran.
En París toma contacto con los incipientes movimientos anti colonialistas y se afilia al Partido Socialista Francés, en cuyo congreso de Tours votó con la mayoría internacionalista que decidió adherirse a la III Internacional.
También comienza a destacar como activista, participando en la fundación de la Sección Francesa de la Internacional Comunista, luego rebautizada como Partido Comunista Francés (PCF).
Empieza a trabajar como redactor de L'Humanité y después fundó el periódico El Paria, donde escribirían los dirigentes revolucionarios de los países coloniales. En este contexto conoció a importantes personalidades del marxismo y del movimiento obrero internacional.
Aquí comienza una etapa fundamental en su vida, con una enorme producción intelectual, incluida su faceta como poeta. En sus artículos y escritos se visualiza su enorme compromiso de la lucha contra el imperialismo y en contra de la opresión de los pueblos dominados por el colonialismo.
En la conferencia de Versalles destaca por sus intervenciones en contra de la opresión y en pro de la igualdad de derechos para la colonia de Indochina.
De París se trasladó a Moscú, donde formó parte de la Internacional, y luego a China, para cooperar con el Partido Comunista Chino, terminando de completar allí su formación política y militar.
El 1927 escapó de China después de los sucesos contra revolucionarios que se producen en aquel país, pasando a la clandestinidad, desde la que organiza huelgas y levantamientos armados en Siam (actual Tailandia), Birmania y China.
Fundó el Partido Comunista de Vietnam en 1930, pero luego fue detenido otra vez más. Después sucedió un cambio de dominación inesperado pues Indochina que era de dominio francés pasó a ser japonés por una invasión de estos ese mismo año.
En 1940 fue liberado y regresó a su país, creando el Frente para la Liberación de Vietnam (Viet Minh) que lucharía durante cinco años contra la ocupación japonesa hasta la expulsión de estos de Vietnam.
Los nacionalistas chinos ocuparon el norte del país mientras las tropas inglesas entraron por el sur. También los franceses querían recuperar sus dominios coloniales y volvieron a ocupar el país mientras guerrilleros vietnamitas rechazaban a los chinos en el norte y liberaban aquella zona.
El Vietminh declaró la independencia el 2 de septiembre de 1945, fundándose la República Democrática de Vietnam, pero los planes imperialistas para la región no contemplaban la independencia sino un nuevo reparto de la zona entre las potencias capitalistas. El 24 de noviembre de 1946 los franceses bombardean Haiphng matando miles de civiles. El pueblo reaccionó el 19 de diciembre con una insurrección general.
El ejército francés es derrotado y Ho Chi Minh es proclamado primer presidente de la República Democrática de Vietnam. Pero Vietnam del Sur, bajo la conducción de Ngo Dinh Diem, se niega a convocar elecciones con el apoyo de Estados Unidos, ante la previsible victoria electoral de Ho Chi Minh
El general Eisenhower creía que un 80% de vietnamitas habrían votado por Ho Chi Minh, por lo que el departamento de estado norteamericano decide facilitar apoyo militar al sur para contener el comunismo y mantener su influencia en la zona.
A la guerra contra Francia sucedió la guerra contra Estados Unidos. Ho Chi Minh impulsó y ordenó el apoyo a las guerrillas, formando el Frente Nacional de Liberación (FNL), y el Viet Cong, nombre que recibía su guerrilla de liberación.
Murieron más de 5 millones de vietnamitas y 3 millones padecieron los efectos del agente naranja, una potente arma química. Durante la guerra se lanzaron más de 7 millones de toneladas de bombas y 100 mil de sustancias químicas tóxicas. O sea, más bombas que las arrojadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Ho Chi Minh murió el 2 de septiembre de 1969, en su modesta casa de Hanoi a la edad de 79 años, de un paro cardíaco.
Murió sin ver culminada la obra de una vida dedicada a la revolución. Para los vietnamitas él venció a Estados Unidos, y cuentan que tanques victoriosos llevaban una pancarta que decía: Tú siempre marchas con nosotros, Tío Ho.

jueves, 27 de agosto de 2009

Rebelión publica las obras completas de Marta Harnecker.

Al cumplirse 40 años de la primera edición de "Los conceptos elementales del materialismo histórico"
Rebelión publica las obras completas de Marta Harnecker: 82 libros que suman más de once mil páginas - BIBLIOGRAFÍA ÍNTEGRA AQUÍ

Durante los próximos meses, Rebelión publicará, dentro de un apartado especial abierto en la sección Libros Libres, todos los libros escritos por Marta Harnecker, desde el clásico Los conceptos elementales del materialismo histórico (publicado en 1969 y que ya alcanza las 66 ediciones con Siglo XXI) hasta sus últimos trabajos. A partir de mañana y cada tres días aparecerá en Rebelión un libro de Marta Harnecker, hasta completar los 82 que constituyen su obra completa y suman más de 11.000 páginas.

En esta bibliografía, los títulos se han ordenado usando como criterio la fecha de su primera edición y van ordenados desde el más antiguo hasta el más reciente. Cada título va seguido de una breve explicación de su contenido, datos editoriales y revisiones o ampliaciones sufridas. En algunos libros, ha habido reediciones que han implicado alteraciones del texto original o se ha agregado algún material. Esto se explica en la nota que acompaña a cada título.

PARA DESCARGAR BIBLIOGRAFÍA COMPLETA, HAGA CLICK AQUÍ.

martes, 18 de agosto de 2009

Chávez y Rosa de Monagas: ¡Un video que vale por mil palabras!

Me emocione casi hasta las lágrimas con escuchar a esta muchachita, no sólo porque ella expresa lo que nunca veo en l@s chaval@s de su edad, sino por la fortaleza y la profundidad de sus palabras.

Pero lo que más me impacto fue su humildad, ¡coño!, no se dejó poner en el pedestal, aunque fuese su presidente el que lo hacía y siempre por encima del "yo", estuvieron primero los compañeros, los estudiantes, la patria y el pueblo.

Que lindo ejemplo, para tod@s.

jueves, 13 de agosto de 2009

Objetivos de las Reformas Educativas

Es un mal crónico, un reclamo en cada esquina del país, las falencias de nuestra educación pública son objeto de debates televisivos, radiales y hace poco, fueron blanco también de las promesas electorales.

Cualquier propuesta debe contar con la participación de los principales actores de la vida político social panameña, no sólo con los convidados de siempre –gremios empresariales y educativos- sino que también debe incluir la participación de las organizaciones sociales y de trabajadores, quienes son los padres y madres de los estudiantes que asisten a los centros de educación pública.

La educación -al igual que otros elementos de la sociedad- está influenciada por concepciones ideológicas, que al mismo tiempo reproduce. En Panamá está orientación ideológica ha sido dirigida a promover el individualismo, la competencia, el tecnicismo, por lo tanto, en desmedro de los intereses de la colectividad o valores como la solidaridad y el humanismo.

Mucho se ha hablado sobre la educación, sobre cómo resolver problemas tan enraizados en el propio sistema y creo que la solución pasa por plantearnos soluciones radicales –yendo a la raíz- sino, después del primer impulso retornaremos, en el mejor de los casos, a sólo pintar y arreglar techos en las escuelas.

Dos importantes puntos a abordar son el cambio de evaluación y de jornada. Por una parte, las diferencias entre la evaluación de secundaria y la evaluación de universidad, no tienen ninguna justificación, más que promover la mediocridad.

Mientras que en secundaria se aprueba con la mitad más uno, en la universidad el mínimo requerido es de setenta y un porciento, lo cual es una brecha demasiado grande.

Por otra parte, la jornada de clases recibida por los estudiantes de las instituciones públicas, son más cortas que las recibidas en instituciones privadas, lo cual es una desventaja para los primeros, dificultando los tiempos de aprendizaje y evaluación necesarios.

Se deben construir nuevas escuelas y colegios, que permitan la ampliación del horario de clases y la reducción de la cantidad de estudiantes por aula, a aproximadamente veinte estudiantes, lo cual facilitaría las labores docentes.

A estos puntos podríamos agregar los necesarios cambios en los planes de estudio, los cuales van desde la reforma a los temarios, pasando por reafirmar el carácter laico de la educación panameña, hasta el cambio de los períodos educativos a trimestres o semestres, que darían una mayor continuidad al proceso educativo.

La educación pública hasta el momento sólo ha servido como cantera que crea y facilita mano de obra barata y dócil al capital privado, el objetivo de las reformas a la educación pasa por medidas que cambien este panorama y que permitan la construcción de un sistema educativo, que fomente la formación de ciudadanos plenamente consientes de sus deberes y derechos, con capacidades básicas en las áreas científicas y técnicas, sin descuidar el humanismo y las ciencias sociales, que en definitiva hacen a un ser humano completo.

-LCR

Publicado en Kaos en la Red

Publicado en el Diario "La Estrella de Panamá."

lunes, 3 de agosto de 2009

¿Socialdemocracia o socialismo?

Suelen confundirse ambos términos desde que la experiencia neozarista del socialismo real soviético permitió a los socialdemócratas reclamar para sí en monopolio el verdadero socialismo. Para que no se le confundiera con el comunismo totalitario, se le añadió el adjetivo democrático. Pero ¿es la misma cosa el socialismo democrático que la socialdemocracia?, ¿una democracia social equivale a una democracia socialista? Desde el siglo XIX, la lucha del movimiento obrero obligó a las fuerzas conservadoras a aceptar el sufragio universal y a intentar algunas tímidas mejoras sociales. Con el tiempo, las derechas llegaron a presumir de que también ellas eran demócratas y partidarias del bienestar social de los ciudadanos. En Cataluña, sin ir más lejos, la derecha nacionalista de Jordi Pujol se presentó a las primeras elecciones democráticas (1977) con un programa socialdemócrata. Cuando le conviene a su sucesor, Artur Mas, aparecer con tal signo, se olvida de cuando se presentaba como liberal-conservador. También el partido democristiano del señor Duran i Lleida se llama ahora socialcristiano, pese a su defensa del capitalismo.

En fin, Aznar hizo creer a los votantes en 1996 que estaba más a la izquierda que el PSOE, y así engañó a la gente que le creyó de centro. Por todo eso se ha impuesto el tópico de que la izquierda apenas se diferencia de una derecha moderna. ¿Serán los socialistas, por un casual, la mano izquierda del capitalismo en el doble sentido de la palabra: su diplomacia dialogante y su apagafuegos en los momentos críticos para el sistema? Tras los estragos de la II Guerra Mundial, la población europea necesitaba como nunca una política social avanzada y votó que gobernara la izquierda. El capital lo consideró tan inevitable como útil. Con una URSS amenazante y dos poderosos partidos comunistas en Italia y Francia, había que apartar al pueblo trabajador de la tentación revolucionaria. Por seguridad nacional y por confundir el capitalismo depredador con la libertad de empresa y de mercado, el labour británico y sus colegas continentales reconciliaron a la ciudadanía con el capital mediante un cierto bienestar y a costa de los países pobres.

Con los años, la socialdemocracia se convirtió en la mano izquierda del sistema, practicó el neocoloniaje y demonizó al comunismo. ¿Qué fue de la democracia socialista propugnada por su fundador? Marx nunca fue comunista; reconoció no saber cómo sería el socialismo futuro; recomendó reformas que hoy nos parecerían superadas por la realidad. Pero la base de su análisis es inequívocamente anticapitalista. Si la socialdemocracia del provenir dejara de combatir el régimen imperante, no podría llamarse a sí misma, no ya marxista (Marx decía no serlo), sino socialista. Tal adjetivo sólo correspondía a quien, por impulso democrático, hiciera desaparecer el capitalismo del Planeta. Todo lo contrario, pues, de una socialdemocracia que, so pretexto de darle paliativos a un régimen agonizante, acabara reanimándolo y prolongando su turbia vida.

Fue el renegado Karl Kautsky (como lo llamó Lenin) quien, como marxista, formuló el criterio, ambiguo pero certero, para juzgar una posible rendición de la izquierda. Cuando se haya logrado que la mayoría social anticapitalista alcance la mayoría política, habrá que proceder a la revolución de la mayoría, consistente en emprender unas reformas del sistema que acaben con él, no que lo fortifiquen. Nada de paliativos. Eutanasia pura y simple, si bien con todos los requisitos legales. Este es el criterio (¿quién lo diría?) recogido en el artículo 9.2 de nuestra Constitución. En él se hace responsables a todos los poderes públicos de la remoción de cuantos obstáculos impidan que la libertad y la igualdad de las personas y sus colectivos sean reales y efectivas. Es decir, desmontar el tinglado de la vieja farsa democrática del capitalismo. Dicho texto casi nadie se lo ha tomado en serio.

Excepcional fue el discurso ante las Cortes del socialista catalán Joan Reventós al calificar la norma constitucional de auténtica base legitimadora de un tránsito del capitalismo al socialismo. Aunque Marx no extendía recetas para enfermedades venideras, su ideal era la Commune (Ayuntamiento) parisina de 1871: autogobierno popular local, autogestión obrera y propiedad social (nunca estatal); algo que sólo lo intentó la revolución yugoslava entre los años 50 y 60 del pasado siglo.

Al caer el imperio moscovita, la derecha creyó innecesario seguir teniendo mano izquierda con el nuevo proletariado, ya inducido del todo al consumo a crédito. La socialdemocracia fue acusada, por si acaso, de “comunismo rosa” para desprestigiar una hipotética democracia socialista. La Realpolitik de los Mitterand, et alii, no hizo nada que justificase aquella interesada falsedad. Las derechas volvieron a gobernar por el desencanto de unas masas que seguían confundiendo en el socialismo las reformas paliativas con las eutanásicas. ¿Para qué votar a la izquierda si la derecha le ha arrebatado de las manos los trastos de torear?

Una y otra, por mucho que se distingan en cuestiones democráticas muy importantes, no dejarían de ser las dos manos de un coloso al cual, en su injusta irracionalidad bien demostrada, no se le hacen los dedos huéspedes en su mano derecha porque le hayan recortado los de la izquierda. Todo lo contrario. Debiera acabar, por tanto, la confusión. Ni la socialdemocracia es el socialismo ni un socialismo retórico es ya una democracia socialista. De momento y hasta tiempos mejores, la única palabra que no confunde ni engaña es la palabra anticapitalismo.

José A. González Casanova es Catedrático de Derecho Constitucional y escritor

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1450/%C2%BFsocialdemocracia-o-socialismo/