miércoles, 7 de octubre de 2009

La cámara en la selva.

Florencia Torres Freeman
Rebelion

Mientras Estados Unidos lanza su Cuarta Flota e instala siete nuevas bases militares en Colombia, en distintos países de América Latina se acaba de estrenar simultáneamente «FARC-EP La insurgencia del siglo XXI», largometraje documental que narra el conflicto armado desde el punto de vista de la guerrilla bolivariana.


¿En el siglo XXI la insurgencia es un souvenir del pasado? ¿Se acabaron las ideologías? ¿Los revolucionarios se han convertido en delincuentes, narcotraficantes, bandoleros, terroristas?

Los grandes monopolios de la (in)comunicación insisten con un mensaje viejo, gastado y único: la insurgencia colombiana no tiene ideología, formación cultural ni proyecto político. Su corazón mercenario palpita al ritmo frenético y alocado de la coca. El antiguo y tenebroso “oro de Moscú” ha sido reemplazado por los maletines repletos de dólares y euros, provenientes del narcotráfico. Los indígenas masacrados, las mujeres violadas, los jóvenes maltratados. En las pantallas de TV el movimiento guerrillero se ha convertido en un monstruo mucho más temible que Satán, Lucifer, Luzbel y los peores demonios medievales.

El viejo y barbudo Karl Marx comenzaba su célebre Manifiesto Comunista afirmando que “Un fantasma recorre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa ... No hay un solo partido de oposición a quien los adversarios gobernantes no motejen de comunista”. Si se reemplaza “comunismo” por FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo), hoy el fantasma continúa deambulando por allí. ¿Qué movimiento social radicalizado de América Latina no ha sido estigmatizado y acusado de simpatizar con las FARC?

Hoy en día, la CIA, el FBI, la DEA y otros organismos “democráticos” viven repartiendo la acusación de “colaborador de las FARC” a cualquiera que intente, parezca o aspire a ser un disidente radical.

La obra Las brujas de Salem de Arthur Miller parece haber sido escrita ayer. El macartismo se pasea altanero y desafiante. Toda disidencia, en cualquier parte del mundo, huele a guerrilla bolivariana. Vivimos un control del pensamiento que haría empalidecer los vaticinios más sombríos de ls novelas 1984, Un mundo feliz y Fahrenheit 451  o las películas Brazil, Matrix y hasta la más reciente Sector 9.

Desde los grandes noticieros de TV hasta la ficción de Hollywood, pasando por las toneladas de papel manchado de tinta de los grandes emporios periodísticos, hoy todos atacan sobre un mismo blanco. Incluso los principales presidentes de América Latina deben discutir con Uribe, servil ventrílocuo local del gran amo imperial, tomando como eje el apoyo, el rechazo o la indiferencia frente a las FARC-EP. Ni UNASUR ni la OEA han escapado a estos debates.

En ese contexto global, donde la culminación de la guerra fría no ha permitido que baje un grado la temperatura de la guerra psicológica contra las rebeliones armadas contemporáneas, ¿qué piensan realmente las FARC-EP? ¿Poseen un plan? ¿Tienen ideología? ¿Mantienen a sus decenas de miles de jóvenes combatientes obligados y amenazados? ¿Cómo ven el futuro de América Latina?

El largometraje FARC-EP: La insurgencia del siglo XXI intenta responder aquellas preguntas, sometiendo a discusión la propaganda barroca y macartista promovida desde EEUU. Para ello el equipo de cine «Glauber Rocha», formado por camarógrafos de diversos países de América Latina y Europa, se interna en la selva, recorre las cordilleras y las montañas, mostrando desde adentro, como nunca antes se vio, la vida cotidiana en los campamentos de las FARC-EP. El documental, que dura casi dos horas, incorpora entrevistas a los principales comandantes guerrilleros del secretariado de las FARC-EP y numerosos testimonios de combatientes de base, campesinos y jóvenes urbanos del Partido Comunista Clandestino de Colombia (PCCC), incluyendo secuencias sobre el papel fundamental de las mujeres en la lucha guerrillera, los indígenas y pueblos originarios, el problema del narcotráfico, el paramilitarismo, los prisioneros de guerra, las nuevas bases militares norteamericanas y la violación sistemática de los derechos humanos por parte del terrorismo de Estado en la patria del líder independientista Simón Bolívar.

La estructura formal del documental constituye un inmenso collage, donde aparecen reconstruidos desde las matanzas de la empresa bananera UNITED FRUIT en 1928, el asesinato del dirigente popular Eliécer Gaytan en abril de 1948 y la fundación de las FARC-EP hasta la captura de militares norteamericanos en la selva colombiana, el caso reciente de Ingrid Betancourt y las declaraciones de los principales referentes paramilitares (aliados de Uribe) que confiesan haber recibido dinero de las bananeras para asesinar guerrilleros y masacrar población civil.

En ese mosaico que no deja nada o casi nada afuera, son retratadas por primera vez en la historia (hasta donde tenemos noticias) los cursos de formación, políticos, ideológicos y militares, de los combatientes comunes de las FARC-EP y también de sus fuerzas especiales. En medio de la selva, los ríos, los árboles inmensos y los animales aparecen bibliotecas, grupos de lectura, pizarrones y mucha, pero mucha gente joven estudiando. Quien asista a alguna proyección de este film (hasta ahora proyectado en circuitos underground, ¿se proyectará en las grandes salas?) no podrá dejar de recordar las escenas de aquellos Pasajes de la guerra revolucionaria  pulidos y retratados en otra época por la pluma exquisita de Ernesto Che Guevara, uno de los inspiradores de la ideología de las FARC-EP junto a su legendario comandante y fundador Manuel Marulanda Vélez, recientemente fallecido. Pero las escenas y entrevistas que retrata esta película no pertenecen a los añorados y nostálgicos años sesenta, tan alabados y tan bastardeados, sino... al siglo XXI.

Como en Cuba, Nicaragua y El Salvador, como en Argelia y sobre todo en Vietnam, hoy Colombia vive una guerra civil de dimensión continental. Esta película muestra lo que jamás aparece en la CNN y otras usinas del poder: el conflicto armado desde el punto de vista de la rebeldía bolivariana. No pasará desapercibida. 

FICHA TÉCNICA:
Guión y dirección / Script and Direction: Diego Rivera
Montaje / Editing: Alejo Carpentier
Cámaras / Cameras: Diego Rivera, Tina Modotti y César Vallejo
Fotografía / Cinematography: Frida Kahlo
Producción / Production: Grupo de cine «Glauber Rocha»
Postproducción / Post-production: Julius Fucik y André Gunder Frank
Música / Music: Banda de sonido de las FARC-EP / Songs of FARC-EP
Investigación Periodística / Journalistic Research: Roque Dalton
Asesoramiento historiográfico / Historical Consultant: Ruy Mauro Marini
Agradecimientos / Thanks: Frida Kahlo, Ulrike Meinhof y Vladimir Maiacovsky
112 minutos / minutes
Mini DV Cam, 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

Dictaduras y medios privados.

Pascual Serrano.
Correo del Orinoco.

Hasta ahora pensábamos que lo que deseaba una dictadura era poseer, desde el gobierno, los medios de comunicación, sin embargo eso ha cambiado. Los golpistas de Honduras, cuando derrocaron a Manuel Zelaya y tomaron el poder el pasado mes de junio, cerraron el canal público de televisión, Canal 8, y en agosto anunciaron que el Estado lo abandonaba y entregaría la frecuencia radioeléctrica que ocupaba al empresario Elías Asfura.

Eso confirma que la empresa privada puede ser más adecuada para custodiar los intereses mediáticos de un gobierno golpista neoliberal. Si el canal continuase siendo público, se corre el riesgo de que un cambio hacia un gobierno más democrático permitiese recobrar el espíritu de interés público en el canal estatal. Privatizándolo de forma definitiva ya queda al servicio del mercado y del neoliberalismo.

Mientras los voceros neoliberales se escandalizan por la existencia de medios de comunicación públicos y presentan a los privados como “independientes”, la realidad nos muestra que, una vez más, mercado y dictadura coinciden en un mismo modelo de medios de comunicación: en manos de empresarios.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Los Ciudadanos que Queremos.


El derecho de los estudiantes universitarios a disentir de lo planteado por sus profesores, está contemplado en algunas de las leyes universitarias.   Este y muchos otros derechos no se cumplen, principalmente por el desinterés mostrado por parte de los propios estudiantes, a conocer sus derechos, y por lo tanto al desconocerlos, quedan imposibilitados de defenderlos.

Esta conducta tiene su origen en los valores promovidos desde la escuela primaria y secundaria, donde los regímenes disciplinarios son tolerantes con las conductas lumpen y son intransigentes con cualquier disenso, crítica o ejercicio democrático no tutelado.

Los sucesivos gobiernos pos invasión borraron del mapa las Asociaciones Federadas de los colegios (sólo queda la del Instituto Nacional) y las reemplazaron por unas zonzas elecciones de “directivas” de graduandos y pre graduandos, elección de diputados juveniles, etcétera, los cuales no pueden decidir nada que este fuera del guión de las autoridades educativas.  Dentro de estos mecanismos “democráticos” donde se forman los futuros ciudadanos de la patria, queda claramente definido que todo aquel estudiante que no siga el papel impuesto, enfrentará las sanciones correspondientes a su osadía.

De esta forma la educación primaria y secundaria se encarga de domesticar al estudiante, preparándolo para una vida individualista –con la competitividad entre ceja y ceja- y sumisa, ya sea en las aulas universitarias o en el plano laboral.  Se aprende a aceptar la ponderación del voto para elegir las autoridades universitarias, se acepta la subordinación de los derechos de los trabajadores a los intereses empresariales, en nombre de una sana economía nacional, en síntesis, se aprende a aceptar las jerarquías que impone el sistema.

El estudiante aprende que al aula sólo se va a estudiar (que en lenguaje oficial significa, sólo pensar en lo propuesto por el profesor), graduarse y salir al mercado laboral a ganar dinero, eso en el mejor de los casos, pues sucede que al mismo tiempo que las estructuras educativas cierran la puerta a la libertad de pensamiento, la abren complaciente a la cátedra dictada por los medios de comunicación comercial –sobre todo algunos medios radiales- que fomentan el hedonismo como forma de vida.

Desde el Estado burgués no tienen ningún interés en cambiar esta situación, a lo más que podrían aspirar, con muy buena voluntad, es a crear un modelo “eficiente que responda a las necesidades del mercado”, pero en lo que respecta a la democratización y el ejercicio de las libertades de los estudiantes, la conquista de esos espacios es una lucha que se debe emprender desde abajo, confrontado los valores de la democracia participativa, a las mascaras oficiales y represivas.

Hay que aprender a desaprender los años de domesticación impuestos por el sistema, lo que cual incluye no sólo a los estudiantes, sino que deberá contar con la acción consciente de los educadores, que con vocación permitan la participación responsable de los estudiantes, en la edificación colectiva de su futuro.

Si deseamos ciudadanos con conciencia crítica, conscientes de sus deberes y derechos, responsables y solidarios con el colectivo social en el que viven, se debe democratizar la educación.  Sin esto, todo lo demás queda en declaraciones de buenas intenciones, vacías y sin fondo.
-Luis Calvo Rodríguez.
Publicado en Kaos en la Red.

lunes, 14 de septiembre de 2009

¿Era ésta la democracia que queríamos?


Carlos Olalla. 
Gara.

Cuando, a principios de los setenta, suspirábamos con el fin de la dictadura, muchos soñábamos con una democracia en la que pudiésemos, al fin, vivir libres y defender libremente nuestras ideas, fueran cuales fueran... Ante la disyuntiva de reforma o ruptura con el régimen franquista, finalmente se optó por la vía de la reforma y se aprobó una Constitución, la del 78, que, aunque no satisfacía a muchos, se aceptó como mal menor en gran medida gracias a la promesa de su futura reforma una vez consolidada la democracia. El ruido de sables y el riesgo de involución eran demasiado altos como para exigir una constitución más avanzada. Han pasado ya más de treinta años desde entonces, nuestra democracia está más que consolidada, pero esa Constitución es más inamovible que nunca. Recordando viejos tiempos, podríamos decir que todo está atado y bien atado, poco importa que nuestra Constitución haya quedado completamente desfasada y que la realidad de nuestro país sea otra totalmente diferente a la de entonces.

Durante estos treinta años nos han repetido hasta la saciedad que en este país se pueden defender todas las ideas democráticamente, siempre y cuando se renuncie a la violencia para ello. Así, PP y PSOE diseñaron y aprobaron una ley, la Ley de Partidos, que ilegalizaba a los abertzales si no condenaban explícitamente la violencia. Ahora, gracias a esa Ley, el Partido Socialista, con el apoyo del Partido Popular, gobierna en Euskadi. No deja de ser curioso que el PP, cuyo fundador-presidente, Manuel Fraga, fue durante siete años ministro de Franco, nunca haya condenado la dictadura franquista; que el PSOE tampoco haya condenado expresamente la existencia de los GAL y los crímenes de estado que ocurrieron cuando gobernaba el país, o que la más alta institución del Estado, el Rey, elegido a dedo sucesor por el mismísimo Franco en 1969, nunca haya condenado la dictadura ni pedido públicamente perdón a las víctimas de aquella dictadura, una dictadura que asesinó a garrote vil a Salvador Puig Antich en Marzo de 1.974, y fusiló a Juan Paredes Manot Txiki, Angel Otaegi, José Humberto Baena Alonso, José Luís Sánchez Bravo y Ramón García Sanz en septiembre de 1975, ni siquiera dos meses antes de la muerte del dictador y de que él accediera a la Jefatura del Estado.

Pues bien, ahora resulta que en un pequeño pueblo catalán, Arenys de Munt, han tenido la iniciativa de convocar un referéndum de autodeterminación, el más elemental de los derechos reconocido hasta por las Naciones Unidas. Que yo sepa, no hay ningún grupo armado en ese pequeño pueblo que defienda la violencia, pero inmediatamente la Fiscalía del Estado ha acudido ante tamaña amenaza al orden establecido para que un juez intente impedir la aberración democrática que supone que el pueblo diga libremente lo que piensa. Uno de los más firmes adalides de la dictadura, Falange, ha acudido también presto en su ayuda para tomar las calles de Arenys ese día, para protestar por la celebración de ese referéndum y mantener el orden establecido.

Hace unos años, cuando la mayoría absoluta del Sr. Aznar gobernó este país a su libre albedrío y nos metió en una guerra contra la voluntad del 90% de la población, publiqué un artículo en el que decía que nuestro país se había perdido en la senda de la transición democrática y había llegado a una demofascia. Hoy, viendo el rodillo constitucional peperosocialista, viendo al más rancio nacionalismo español campar a sus anchas, son muchas las preguntas que me hago: ¿la democracia que queríamos perseguiría y condenaría a un pueblo que quisiese expresar democráticamente sus opiniones? ¿En esa democracia que queríamos, un tribunal, el Constitucional, podría estar por encima de lo que el pueblo ha aprobado en referéndum, que han acordado todas las fuerzas políticas de un parlamento autonómico, o que han aprobado por amplísima mayoría las Cortes Generales? ¿En esa democracia los miembros de ese Tribunal todopoderoso podrían haber sido elegidos a dedo precisamente por los dos partidos mayoritarios, el PP y el PSOE, que constituyen el frente constitucionalista y el más claro referente del nacionalismo español? ¿En esa democracia defender públicamente los derechos humanos y la situación de los presos vascos sería considerado apología del terrorismo? ¿En esa democracia quemar un cajero o romper la luna de un banco sería considerado acto de terrorismo si se hacía en Euskadi y simple gamberrada si se hacía en el resto del Estado? Son tantas y tantas las preguntas que deberíamos hacernos si de verdad queremos avanzar en el camino de la democracia...

A la Constitución de 1812 se la conoció como La Pepa. Al paso que vamos, a la del 78 pronto se la conocerá como La Paca, por haber sido la más firme valedora de aquello que, iluso de mí, quería creer ya superado y olvidado: «España: Una, Grande y Libre».


Carlos Olalla es actor


http://www.gara.net/paperezkoa/20090912/156283/es/Era-esta-democracia-que-queriamos

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Bush encabeza la lista de las declaraciones más absurdas, según una encuesta.

8 de septiembre de 2009, 04:07 PM
Londres, 8 sep (EFE).- La estancia de George W. Bush en la Casa Blanca es recordada por muchas cosas, entre ellas por las frases incoherentes y sin sentido que pronunció durante su mandato y que han otorgado al ex presidente estadounidense el dudoso honor de encabezar una "lista de las declaraciones más absurdas".
La lista ha sido realizada mediante una encuesta a través de internet por la aseguradora británica Aviva, con la participación de 4.000 personas, y tiene a siete políticos entre los diez primeros, acompañados de dos comentaristas deportivos y un futbolista.
George W. Bush es el único que aparece dos veces.
El "top ten" es el siguiente:
1.- George W. Bush, presidente de EEUU, el 5 de agosto de 2004: "nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. No dejan de pensar nunca en nuevas maneras de hacer daño a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco".
2.- Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, en la campaña electoral de 2003: "creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer".
3.- Donald Rumsfeld, secretario estadounidense de Defensa, el 12 de febrero de 2002: "las informaciones que dicen que algo no ha pasado siempre me resultan interesantes. Hay cosas que sabemos que sabemos. También hay cosas desconocidas conocidas, es decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos".
4.- Murray Walker, comentarista de automovilismo: "el coche que va en cabeza es absolutamente único, excepto por el que va detrás, que es idéntico"
5.- John Motson, comentarista de fútbol: "para aquellos que estén viendo el partido en blanco y negro, los Spurs van de amarillo".
6.- Gordon Brown, primer ministro británico, 1 de julio de 2009: "el gasto público total seguirá aumentando y será de un 0 por ciento en el periodo 2013-2014".
7.- Bill Clinton en 1998 durante su testimonio ante el gran jurado del "caso Lewinsky": "depende de cuál sea es el significado de la palabra 'es'. Si 'es' significa 'es y un nunca ha sido', eso es una cosa; si significa 'no hay ninguno', entonces fue una declaración completamente cierta".
8.- Eric Cantona, futbolista, en 1995: "cuando las gaviotas siguen a la barca de arrastre, es porque piensan que las sardinas van a ser arrojadas al mar".
9.- George W. Bush, presidente estadounidense, el 22 de julio de 2001: "yo sé lo que creo. Seguiré expresando lo que creo y en lo que creo. Creo que lo que creo es lo correcto".
10.- Boris Johnson, alcalde de Londres, en 2003: "no podría discrepar menos contigo"

lunes, 7 de septiembre de 2009

La revelación de atrocidades de la CIA es recibida con un encogimiento de hombros.



Por: Ted Rall.
Traducido del inglés
para Rebelión por Germán Leyens

Al diablo con la Ley de Godwin – Es imposible leer el recién publicado informe de la CIA sobre la tortura de prisioneros musulmanes sin pensar en el Tercer Reich. 
El sadismo existe en toda cultura. Hace un siglo, por ejemplo, aventureros occidentales que visitaron Tibet informaron que las autoridades en Lhasa, esa supuesta capital del pacifismo, sacaban en públicos los ojos de criminales y arrancaban sus lenguas. Pero las atrocidades nazis fueron estilísticamente distintas de, digamos, el genocidio turco de los armenios o las masacres en Ruanda de comienzos de los años noventa. Los crímenes de guerra alemanes se caracterizaron por su metódica precisión, la aplicación de tecnología “racional” para aumentar la eficiencia, la capa de legalidad y la perversión de la ciencia médica.
Los crímenes nazis también se distinguieron por la indiferencia pública, que equivalía a un apoyo tácito. Ahora mismo, sólo un 25% de los estadounidenses dijeron al último Sondeo Pew que creían que la tortura era mala en todos los casos.
“El programa secreto de interrogatorio de la CIA operaba bajo ciertas reglas, y las reglas eran dictadas desde Washington en el detalle concienzudo y escalofriante adorado por todas las burocracias,” observó The New York Times. Tenemos mucho en común con los alemanes.
“En julio de 2002,” revela el informe desclasificado, un agente de la CIA “supuestamente utilizó una técnica de ‘puntos de presión’: con ambas manos sobre el cuello del detenido, manipulaba sus dedos para restringir la arteria carótida del detenido.” Otro agente “observaba sus ojos hasta el punto en el cual el detenido cabeceaba y comenzaba a desmayarse; entonces… sacudía al detenido para despertarlo. El proceso era repetido hasta un total de tres aplicaciones por detenido.”
La metodología de enjuague-enjabona-repetición en la tortura recuerda los experimentos del Dr. Sigmund Rascher en Dachau y un proyecto paralelo realizado por la infame Unidad 731 del ejército imperial japonés en Manchuria ocupada en 1942-32. Rascher, quien fue juzgado por crímenes de guerra después de la Segunda Guerra Mundial, congelaba o azotaba a los detenidos casi hasta la muerte, luego los reanimaba una y otra vez. Doctores alemanes y japoneses desarrollaron protocolos detallados que regían la severidad de la exposición a la que se sometía a los reclusos – protocolos capturados por las fuerzas de ocupación de EE.UU. y que fueron entregados a la OSS, predecesor de la CIA.
Así fue en las prisiones de la CIA en Guantánamo, Bagram, Diego Garcia, Europa oriental, Tailandia y otros sitios.
(O, para ser más exactos, así sigue siendo. Bush prohibió públicamente la tortura en 2006, pero sabemos que todavía continuaba en 2007. Obama supuestamente volvió a prohibirla este año, pero entonces su director de la CIA Leon Panetta dijo al Congreso que la agencia se reserva el derecho de seguirla aplicando. Hasta que se desmantele toda la red secreta de prisiones y se libere a cada uno de los detenidos, sería absurdo suponer que la tortura no continúe.)
Entre los tesoros verbales en los papeles de la CIA está la sección de “Empapamiento con Agua” de la sección de “Líneas directivas sobre apoyo médico y psicológico para la entrega, el interrogatorio y la detención de detenidos” que “permite que agua sea aplicada utilizando una manguera conectada al grifo del agua, o una botella o contenedor similar como fuente de agua.” Ah, la gloriosa guerra contra el terror. Los detenidos pueden ser empapados en agua fría de hasta 5 grados C durante hasta 20 minutos – no más tiempo, no más fría.
Para que conste, la pericia médica de la CIA es casi tan fiable como su sentido legal y moral. Cinco grados centígrados es terriblemente frío; 5 grados era la temperatura del Río Hudson cuando el Vuelo 1549 de US Airways se estrelló este año. (¿Recordáis las capas de hielo?) “Generalmente, una persona puede sobrevivir al agua a 5 grados durante 10, 15 o 20 minutos,” dijo el doctor Christopher McStay, médico en la sala de emergencias en el Hospital Bellevue de Nueva York a la revista Scientific American.
Como sus antecedentes de la Gestapo y de la SS, la CIA es muy burocrática. Los empleados de la CIA fueron informados de que “Se requiere aprobación anticipada de la Central para utilizar cualquier tipo de presión física [contra prisioneros].” Y esos permisos vinieron de la cumbre de la cadena de comando: la Casa Blanca, que ordenó a la Oficina del Asesor Legal y a otras ramas legales del gobierno federal que redactaran los memorandos “CYA.” Los memorandos, escribió Joshua L. Dratel en su introducción a "The Torture Papers: The Road to Abu Ghraib," [Los papeles de la tortura: El camino a Abu Ghraib] reflejan un “sistema enteramente orientado hacia resultados en el que los responsables políticos comienzan con un objetivo y trabajan a partir de ese objetivo.”
También recuerda el nazismo la absoluta ausencia de cortafuegos que ha llegado a caracterizar la conducta de altos funcionarios del gobierno. Regímenes totalitarios como Alemania nazi corrompen el aparato judicial al utilizar los tribunales para realizar sus políticas. La independencia judicial ha sido erradicada a comenzar con Bush y siguiendo con Obama.
El 28 de agosto, el New York Times informó: “En julio, Leon E. Panetta, el director de la CIA, trató de impedir la investigación [del programa de torturas de la CIA], dijeron funcionarios del gobierno. Envió al máximo abogado de la CIA, Stephen W. Preston, al Departamento de Justicia para persuadir a asistentes del Procurador General Eric H. Holder Jr. para que abandone todos los planes para una investigación.” Hay un término para esto: Obstrucción de la Justicia. Supuestamente no se debe influenciar el resultado de una investigación. Fue el punto seis del auto de acusación judicial contra el presidente Nixon.
Dicho sea en honor a Holder, ha nombrado un fiscal especial. En su contra habla que el alcance de la investigación es limitado: sólo se ocupará de funcionarios que fueron más allá de las directivas abusivas del gobierno de Bush (que permiten, como hemos visto, que se congele a gente hasta la muerte). No planifica ir en búsqueda de los peores criminales, que son los abogados y funcionarios del gobierno de Bush, incluyendo a los propios Bush y Cheney, quienes ordenaron los crímenes de guerra – y mucho menos de aquellos que como Obama los están encubriendo.
Debiera cambiar de opinión. Mientras lo hace, debiera encarcelar a Leon Panetta.
La instrucción de Holder incluye actualmente sólo 20 casos, que incluyen a detenidos que fueron asesinados por la CIA. Pero incluso será difícil procesar esos casos, informa The New York Times: “La evidencia, los testigos e incluso los cuerpos de las víctimas de presuntos abusos no han sido encontrados en todos los casos.”
Porque, sabéis, los cuerpos fueron quemados y tirados.
Ellos – la CIA – son nazis cuando cometen los crímenes.
Y nosotros somos nazis porque no nos importa. Sólo un tercio de los estadounidenses dijeron el 27 de abril a un sondeo de CBS News/New York Times que debiera haber una investigación de los crímenes de guerra de la era de Bush – y no les importa lo suficiente como para salir a las calles, menos todavía como para romper unos pocos vidrios. Los periódicos o sitios estadounidenses en la web han reproducido tan pocos de mis artículos sobre la tortura, que considero seriamente que no me preocuparé de escribir éste.
Hemos encontrado a los nazis, y somos nosotros mismos.
………….
Ted Rall, presidente de la Asociación de Caricaturistas Editoriales Estadounidenses, es autor de los libros
"To Afghanistan and Back" y "Silk Road to Ruin." Visite su sitio en la red www.tedrall.com