miércoles, 7 de octubre de 2009

Los Miedos de los Medios Privados en Panamá.

"Cuidado con esos grupos que andan por allí…”, nos advierten algunos periodistas, preocupados por el futuro de la democracia, si se dan dos situaciones que les quitan el sueño: 1. Que el PRD no supere la crisis interna que lo embarga, y, 2. Que el gobierno electo este año, deje insatisfecho a los votantes.

El origen de esta inquietud esta en las probables reformas electorales, que darían paso a que los sectores populares presenten sus propuestas, a unos torneos donde todos los que compiten tienen en esencia el mismo origen y los mismos fines.

Según la doctrina liberal, democracia es hacer elecciones en las cuales siempre gane la Derecha Política, donde la libertad de expresión este monopolizada por las empresas de comunicación y, sobre todo, donde haya libertad total para los intereses del capital, por lo tanto, toda la vida social se supedita a ellos.
Este es el concepto de democracia que difunden los voceros de la burguesía, muchos de ellos periodistas empleados de empresas capitalistas de la comunicación.    Y esto de decir que los medios de comunicación son una empresa capitalista no es –aunque parezca- una apreciación panfletaria, es una categorización necesaria para no perder de vista, que la llamada objetividad periodística es cuando mucho, una especie en extinción, cuando no un mito.
Las ideas expresadas mediante la ideología liberal, no son más que la viva expresión de las ideas conservadoras que se puede sintetizar en esta frase: “cada uno ocupe su lugar en la sociedad, los ricos al poder, los trabajadores a trabajar.”    Esto es lo que está tras las preocupaciones de esos desinteresados moderadores que llaman a la unidad dentro del PRD, al gobierno a cumplir por lo menos con las promesas más populistas de su programa y en caso de que ambas fallen, claman alerta al ciudadano desde sus micrófonos y sus plumas, para que estén atentos a los que a través de medios democráticos, quieren destruir la democracia.
Claro está, para ellos democracia es sólo la libertad de hacer negocios, nada tiene que ver con la participación activa y libre de los millones de marginados que produce el sistema que los enriquece.    Participación que debe ir mucho más allá de votar y que incluye la posibilidad de elegir sus gobernantes dentro del segmento mayoritario de esa mayoría, la clase trabajadora.
Esos periodistas adalides de la democracia burguesa, ¿están dispuestos a mantener su imparcialidad durante unas elecciones en las cuales participen los trabajadores con una candidatura propia?    Evidentemente no, desde ahora están tomando partido, nerviosos y asustadizos por el sólo hecho que la Izquierda Política compita contra ellos en el espacio electoral.
Una democracia sin pueblo, con la alternancia electoral de la derecha política, tal como hemos vivido durante toda nuestra historia republicana, es el ideal retrogrado de los defensores de nuestra democracia burguesa.
Un sistema que mantenga el mismo discurso con distintas palabras, desde la centro izquierda que como aspiración más profunda, sólo desea administrar y oxigenar el Estado capitalista; hasta la derecha en todas sus tendencias, que busca profundizar el dominio de la burguesía.
La hipotética victoria de la clase popular en las elecciones, de ninguna forma significa la llegada de esa clase al poder.    Debemos luchar por una democracia con pueblo, una democracia popular y para lograr este objetivo, es necesario desde ya, emprender la lucha por la democratización de los medios de comunicación social.

La cámara en la selva.

Florencia Torres Freeman
Rebelion

Mientras Estados Unidos lanza su Cuarta Flota e instala siete nuevas bases militares en Colombia, en distintos países de América Latina se acaba de estrenar simultáneamente «FARC-EP La insurgencia del siglo XXI», largometraje documental que narra el conflicto armado desde el punto de vista de la guerrilla bolivariana.


¿En el siglo XXI la insurgencia es un souvenir del pasado? ¿Se acabaron las ideologías? ¿Los revolucionarios se han convertido en delincuentes, narcotraficantes, bandoleros, terroristas?

Los grandes monopolios de la (in)comunicación insisten con un mensaje viejo, gastado y único: la insurgencia colombiana no tiene ideología, formación cultural ni proyecto político. Su corazón mercenario palpita al ritmo frenético y alocado de la coca. El antiguo y tenebroso “oro de Moscú” ha sido reemplazado por los maletines repletos de dólares y euros, provenientes del narcotráfico. Los indígenas masacrados, las mujeres violadas, los jóvenes maltratados. En las pantallas de TV el movimiento guerrillero se ha convertido en un monstruo mucho más temible que Satán, Lucifer, Luzbel y los peores demonios medievales.

El viejo y barbudo Karl Marx comenzaba su célebre Manifiesto Comunista afirmando que “Un fantasma recorre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa ... No hay un solo partido de oposición a quien los adversarios gobernantes no motejen de comunista”. Si se reemplaza “comunismo” por FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo), hoy el fantasma continúa deambulando por allí. ¿Qué movimiento social radicalizado de América Latina no ha sido estigmatizado y acusado de simpatizar con las FARC?

Hoy en día, la CIA, el FBI, la DEA y otros organismos “democráticos” viven repartiendo la acusación de “colaborador de las FARC” a cualquiera que intente, parezca o aspire a ser un disidente radical.

La obra Las brujas de Salem de Arthur Miller parece haber sido escrita ayer. El macartismo se pasea altanero y desafiante. Toda disidencia, en cualquier parte del mundo, huele a guerrilla bolivariana. Vivimos un control del pensamiento que haría empalidecer los vaticinios más sombríos de ls novelas 1984, Un mundo feliz y Fahrenheit 451  o las películas Brazil, Matrix y hasta la más reciente Sector 9.

Desde los grandes noticieros de TV hasta la ficción de Hollywood, pasando por las toneladas de papel manchado de tinta de los grandes emporios periodísticos, hoy todos atacan sobre un mismo blanco. Incluso los principales presidentes de América Latina deben discutir con Uribe, servil ventrílocuo local del gran amo imperial, tomando como eje el apoyo, el rechazo o la indiferencia frente a las FARC-EP. Ni UNASUR ni la OEA han escapado a estos debates.

En ese contexto global, donde la culminación de la guerra fría no ha permitido que baje un grado la temperatura de la guerra psicológica contra las rebeliones armadas contemporáneas, ¿qué piensan realmente las FARC-EP? ¿Poseen un plan? ¿Tienen ideología? ¿Mantienen a sus decenas de miles de jóvenes combatientes obligados y amenazados? ¿Cómo ven el futuro de América Latina?

El largometraje FARC-EP: La insurgencia del siglo XXI intenta responder aquellas preguntas, sometiendo a discusión la propaganda barroca y macartista promovida desde EEUU. Para ello el equipo de cine «Glauber Rocha», formado por camarógrafos de diversos países de América Latina y Europa, se interna en la selva, recorre las cordilleras y las montañas, mostrando desde adentro, como nunca antes se vio, la vida cotidiana en los campamentos de las FARC-EP. El documental, que dura casi dos horas, incorpora entrevistas a los principales comandantes guerrilleros del secretariado de las FARC-EP y numerosos testimonios de combatientes de base, campesinos y jóvenes urbanos del Partido Comunista Clandestino de Colombia (PCCC), incluyendo secuencias sobre el papel fundamental de las mujeres en la lucha guerrillera, los indígenas y pueblos originarios, el problema del narcotráfico, el paramilitarismo, los prisioneros de guerra, las nuevas bases militares norteamericanas y la violación sistemática de los derechos humanos por parte del terrorismo de Estado en la patria del líder independientista Simón Bolívar.

La estructura formal del documental constituye un inmenso collage, donde aparecen reconstruidos desde las matanzas de la empresa bananera UNITED FRUIT en 1928, el asesinato del dirigente popular Eliécer Gaytan en abril de 1948 y la fundación de las FARC-EP hasta la captura de militares norteamericanos en la selva colombiana, el caso reciente de Ingrid Betancourt y las declaraciones de los principales referentes paramilitares (aliados de Uribe) que confiesan haber recibido dinero de las bananeras para asesinar guerrilleros y masacrar población civil.

En ese mosaico que no deja nada o casi nada afuera, son retratadas por primera vez en la historia (hasta donde tenemos noticias) los cursos de formación, políticos, ideológicos y militares, de los combatientes comunes de las FARC-EP y también de sus fuerzas especiales. En medio de la selva, los ríos, los árboles inmensos y los animales aparecen bibliotecas, grupos de lectura, pizarrones y mucha, pero mucha gente joven estudiando. Quien asista a alguna proyección de este film (hasta ahora proyectado en circuitos underground, ¿se proyectará en las grandes salas?) no podrá dejar de recordar las escenas de aquellos Pasajes de la guerra revolucionaria  pulidos y retratados en otra época por la pluma exquisita de Ernesto Che Guevara, uno de los inspiradores de la ideología de las FARC-EP junto a su legendario comandante y fundador Manuel Marulanda Vélez, recientemente fallecido. Pero las escenas y entrevistas que retrata esta película no pertenecen a los añorados y nostálgicos años sesenta, tan alabados y tan bastardeados, sino... al siglo XXI.

Como en Cuba, Nicaragua y El Salvador, como en Argelia y sobre todo en Vietnam, hoy Colombia vive una guerra civil de dimensión continental. Esta película muestra lo que jamás aparece en la CNN y otras usinas del poder: el conflicto armado desde el punto de vista de la rebeldía bolivariana. No pasará desapercibida. 

FICHA TÉCNICA:
Guión y dirección / Script and Direction: Diego Rivera
Montaje / Editing: Alejo Carpentier
Cámaras / Cameras: Diego Rivera, Tina Modotti y César Vallejo
Fotografía / Cinematography: Frida Kahlo
Producción / Production: Grupo de cine «Glauber Rocha»
Postproducción / Post-production: Julius Fucik y André Gunder Frank
Música / Music: Banda de sonido de las FARC-EP / Songs of FARC-EP
Investigación Periodística / Journalistic Research: Roque Dalton
Asesoramiento historiográfico / Historical Consultant: Ruy Mauro Marini
Agradecimientos / Thanks: Frida Kahlo, Ulrike Meinhof y Vladimir Maiacovsky
112 minutos / minutes
Mini DV Cam, 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

Dictaduras y medios privados.

Pascual Serrano.
Correo del Orinoco.

Hasta ahora pensábamos que lo que deseaba una dictadura era poseer, desde el gobierno, los medios de comunicación, sin embargo eso ha cambiado. Los golpistas de Honduras, cuando derrocaron a Manuel Zelaya y tomaron el poder el pasado mes de junio, cerraron el canal público de televisión, Canal 8, y en agosto anunciaron que el Estado lo abandonaba y entregaría la frecuencia radioeléctrica que ocupaba al empresario Elías Asfura.

Eso confirma que la empresa privada puede ser más adecuada para custodiar los intereses mediáticos de un gobierno golpista neoliberal. Si el canal continuase siendo público, se corre el riesgo de que un cambio hacia un gobierno más democrático permitiese recobrar el espíritu de interés público en el canal estatal. Privatizándolo de forma definitiva ya queda al servicio del mercado y del neoliberalismo.

Mientras los voceros neoliberales se escandalizan por la existencia de medios de comunicación públicos y presentan a los privados como “independientes”, la realidad nos muestra que, una vez más, mercado y dictadura coinciden en un mismo modelo de medios de comunicación: en manos de empresarios.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Los Ciudadanos que Queremos.


El derecho de los estudiantes universitarios a disentir de lo planteado por sus profesores, está contemplado en algunas de las leyes universitarias.   Este y muchos otros derechos no se cumplen, principalmente por el desinterés mostrado por parte de los propios estudiantes, a conocer sus derechos, y por lo tanto al desconocerlos, quedan imposibilitados de defenderlos.

Esta conducta tiene su origen en los valores promovidos desde la escuela primaria y secundaria, donde los regímenes disciplinarios son tolerantes con las conductas lumpen y son intransigentes con cualquier disenso, crítica o ejercicio democrático no tutelado.

Los sucesivos gobiernos pos invasión borraron del mapa las Asociaciones Federadas de los colegios (sólo queda la del Instituto Nacional) y las reemplazaron por unas zonzas elecciones de “directivas” de graduandos y pre graduandos, elección de diputados juveniles, etcétera, los cuales no pueden decidir nada que este fuera del guión de las autoridades educativas.  Dentro de estos mecanismos “democráticos” donde se forman los futuros ciudadanos de la patria, queda claramente definido que todo aquel estudiante que no siga el papel impuesto, enfrentará las sanciones correspondientes a su osadía.

De esta forma la educación primaria y secundaria se encarga de domesticar al estudiante, preparándolo para una vida individualista –con la competitividad entre ceja y ceja- y sumisa, ya sea en las aulas universitarias o en el plano laboral.  Se aprende a aceptar la ponderación del voto para elegir las autoridades universitarias, se acepta la subordinación de los derechos de los trabajadores a los intereses empresariales, en nombre de una sana economía nacional, en síntesis, se aprende a aceptar las jerarquías que impone el sistema.

El estudiante aprende que al aula sólo se va a estudiar (que en lenguaje oficial significa, sólo pensar en lo propuesto por el profesor), graduarse y salir al mercado laboral a ganar dinero, eso en el mejor de los casos, pues sucede que al mismo tiempo que las estructuras educativas cierran la puerta a la libertad de pensamiento, la abren complaciente a la cátedra dictada por los medios de comunicación comercial –sobre todo algunos medios radiales- que fomentan el hedonismo como forma de vida.

Desde el Estado burgués no tienen ningún interés en cambiar esta situación, a lo más que podrían aspirar, con muy buena voluntad, es a crear un modelo “eficiente que responda a las necesidades del mercado”, pero en lo que respecta a la democratización y el ejercicio de las libertades de los estudiantes, la conquista de esos espacios es una lucha que se debe emprender desde abajo, confrontado los valores de la democracia participativa, a las mascaras oficiales y represivas.

Hay que aprender a desaprender los años de domesticación impuestos por el sistema, lo que cual incluye no sólo a los estudiantes, sino que deberá contar con la acción consciente de los educadores, que con vocación permitan la participación responsable de los estudiantes, en la edificación colectiva de su futuro.

Si deseamos ciudadanos con conciencia crítica, conscientes de sus deberes y derechos, responsables y solidarios con el colectivo social en el que viven, se debe democratizar la educación.  Sin esto, todo lo demás queda en declaraciones de buenas intenciones, vacías y sin fondo.
-Luis Calvo Rodríguez.
Publicado en Kaos en la Red.

lunes, 14 de septiembre de 2009

¿Era ésta la democracia que queríamos?


Carlos Olalla. 
Gara.

Cuando, a principios de los setenta, suspirábamos con el fin de la dictadura, muchos soñábamos con una democracia en la que pudiésemos, al fin, vivir libres y defender libremente nuestras ideas, fueran cuales fueran... Ante la disyuntiva de reforma o ruptura con el régimen franquista, finalmente se optó por la vía de la reforma y se aprobó una Constitución, la del 78, que, aunque no satisfacía a muchos, se aceptó como mal menor en gran medida gracias a la promesa de su futura reforma una vez consolidada la democracia. El ruido de sables y el riesgo de involución eran demasiado altos como para exigir una constitución más avanzada. Han pasado ya más de treinta años desde entonces, nuestra democracia está más que consolidada, pero esa Constitución es más inamovible que nunca. Recordando viejos tiempos, podríamos decir que todo está atado y bien atado, poco importa que nuestra Constitución haya quedado completamente desfasada y que la realidad de nuestro país sea otra totalmente diferente a la de entonces.

Durante estos treinta años nos han repetido hasta la saciedad que en este país se pueden defender todas las ideas democráticamente, siempre y cuando se renuncie a la violencia para ello. Así, PP y PSOE diseñaron y aprobaron una ley, la Ley de Partidos, que ilegalizaba a los abertzales si no condenaban explícitamente la violencia. Ahora, gracias a esa Ley, el Partido Socialista, con el apoyo del Partido Popular, gobierna en Euskadi. No deja de ser curioso que el PP, cuyo fundador-presidente, Manuel Fraga, fue durante siete años ministro de Franco, nunca haya condenado la dictadura franquista; que el PSOE tampoco haya condenado expresamente la existencia de los GAL y los crímenes de estado que ocurrieron cuando gobernaba el país, o que la más alta institución del Estado, el Rey, elegido a dedo sucesor por el mismísimo Franco en 1969, nunca haya condenado la dictadura ni pedido públicamente perdón a las víctimas de aquella dictadura, una dictadura que asesinó a garrote vil a Salvador Puig Antich en Marzo de 1.974, y fusiló a Juan Paredes Manot Txiki, Angel Otaegi, José Humberto Baena Alonso, José Luís Sánchez Bravo y Ramón García Sanz en septiembre de 1975, ni siquiera dos meses antes de la muerte del dictador y de que él accediera a la Jefatura del Estado.

Pues bien, ahora resulta que en un pequeño pueblo catalán, Arenys de Munt, han tenido la iniciativa de convocar un referéndum de autodeterminación, el más elemental de los derechos reconocido hasta por las Naciones Unidas. Que yo sepa, no hay ningún grupo armado en ese pequeño pueblo que defienda la violencia, pero inmediatamente la Fiscalía del Estado ha acudido ante tamaña amenaza al orden establecido para que un juez intente impedir la aberración democrática que supone que el pueblo diga libremente lo que piensa. Uno de los más firmes adalides de la dictadura, Falange, ha acudido también presto en su ayuda para tomar las calles de Arenys ese día, para protestar por la celebración de ese referéndum y mantener el orden establecido.

Hace unos años, cuando la mayoría absoluta del Sr. Aznar gobernó este país a su libre albedrío y nos metió en una guerra contra la voluntad del 90% de la población, publiqué un artículo en el que decía que nuestro país se había perdido en la senda de la transición democrática y había llegado a una demofascia. Hoy, viendo el rodillo constitucional peperosocialista, viendo al más rancio nacionalismo español campar a sus anchas, son muchas las preguntas que me hago: ¿la democracia que queríamos perseguiría y condenaría a un pueblo que quisiese expresar democráticamente sus opiniones? ¿En esa democracia que queríamos, un tribunal, el Constitucional, podría estar por encima de lo que el pueblo ha aprobado en referéndum, que han acordado todas las fuerzas políticas de un parlamento autonómico, o que han aprobado por amplísima mayoría las Cortes Generales? ¿En esa democracia los miembros de ese Tribunal todopoderoso podrían haber sido elegidos a dedo precisamente por los dos partidos mayoritarios, el PP y el PSOE, que constituyen el frente constitucionalista y el más claro referente del nacionalismo español? ¿En esa democracia defender públicamente los derechos humanos y la situación de los presos vascos sería considerado apología del terrorismo? ¿En esa democracia quemar un cajero o romper la luna de un banco sería considerado acto de terrorismo si se hacía en Euskadi y simple gamberrada si se hacía en el resto del Estado? Son tantas y tantas las preguntas que deberíamos hacernos si de verdad queremos avanzar en el camino de la democracia...

A la Constitución de 1812 se la conoció como La Pepa. Al paso que vamos, a la del 78 pronto se la conocerá como La Paca, por haber sido la más firme valedora de aquello que, iluso de mí, quería creer ya superado y olvidado: «España: Una, Grande y Libre».


Carlos Olalla es actor


http://www.gara.net/paperezkoa/20090912/156283/es/Era-esta-democracia-que-queriamos

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Bush encabeza la lista de las declaraciones más absurdas, según una encuesta.

8 de septiembre de 2009, 04:07 PM
Londres, 8 sep (EFE).- La estancia de George W. Bush en la Casa Blanca es recordada por muchas cosas, entre ellas por las frases incoherentes y sin sentido que pronunció durante su mandato y que han otorgado al ex presidente estadounidense el dudoso honor de encabezar una "lista de las declaraciones más absurdas".
La lista ha sido realizada mediante una encuesta a través de internet por la aseguradora británica Aviva, con la participación de 4.000 personas, y tiene a siete políticos entre los diez primeros, acompañados de dos comentaristas deportivos y un futbolista.
George W. Bush es el único que aparece dos veces.
El "top ten" es el siguiente:
1.- George W. Bush, presidente de EEUU, el 5 de agosto de 2004: "nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. No dejan de pensar nunca en nuevas maneras de hacer daño a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco".
2.- Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, en la campaña electoral de 2003: "creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer".
3.- Donald Rumsfeld, secretario estadounidense de Defensa, el 12 de febrero de 2002: "las informaciones que dicen que algo no ha pasado siempre me resultan interesantes. Hay cosas que sabemos que sabemos. También hay cosas desconocidas conocidas, es decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos".
4.- Murray Walker, comentarista de automovilismo: "el coche que va en cabeza es absolutamente único, excepto por el que va detrás, que es idéntico"
5.- John Motson, comentarista de fútbol: "para aquellos que estén viendo el partido en blanco y negro, los Spurs van de amarillo".
6.- Gordon Brown, primer ministro británico, 1 de julio de 2009: "el gasto público total seguirá aumentando y será de un 0 por ciento en el periodo 2013-2014".
7.- Bill Clinton en 1998 durante su testimonio ante el gran jurado del "caso Lewinsky": "depende de cuál sea es el significado de la palabra 'es'. Si 'es' significa 'es y un nunca ha sido', eso es una cosa; si significa 'no hay ninguno', entonces fue una declaración completamente cierta".
8.- Eric Cantona, futbolista, en 1995: "cuando las gaviotas siguen a la barca de arrastre, es porque piensan que las sardinas van a ser arrojadas al mar".
9.- George W. Bush, presidente estadounidense, el 22 de julio de 2001: "yo sé lo que creo. Seguiré expresando lo que creo y en lo que creo. Creo que lo que creo es lo correcto".
10.- Boris Johnson, alcalde de Londres, en 2003: "no podría discrepar menos contigo"