viernes, 27 de noviembre de 2009

El fenómeno Yoani Sánchez

Publicado en Rebelión, escrito por Salim Lamrani.

Revisado por Caty R.

Yoani María Sánchez Cordero es una habanera nacida en 1975, aparentemente graduada en Filología desde el año 2000, según anuncia en su blog. Subsiste una duda al respecto pues durante su estancia en Suiza dos años después, cuando se matriculó con las autoridades consulares, declaró un nivel “preuniversitario” como lo demuestran los archivos del consulado de la República de Cuba en Berna.15 Así, después de trabajar en el campo editorial y dar cursos de español a los turistas, decidió abandonar el país en compañía de su hijo. El 26 de agosto de 2002, después de casarse con un alemán llamado Karl G., emigró a Suiza con un “permiso de viaje al extranjero” válido para once meses, frente al “desencanto y la asfixia económica” que reinaba en Cuba.16

Curiosamente, descubrimos que después de huir de “una inmensa prisión con muros ideológicos17”, para retomar las palabras que usa para referirse a su país de nacimiento, decidió, dos años después, durante el verano 2004, dejar el paraíso suizo –una de las naciones más ricas del mundo– para regresar al “barco que hace aguas a punto del naufragio” como califica metafóricamente la Isla.18 Frente a esta nueva contradicción, Sánchez explica que eligió regresar al país donde reinan “los gritos del déspota”19, donde “Seres de las sombras, que como vampiros se alimentan de nuestra alegría humana, nos inoculan el temor a través del golpe, la amenaza, el chantaje20”, “por motivos familiares y contra la opinión de conocidos y amigos”.21

Cuando se lee el blog de Yoani Sánchez, donde la realidad cubana se describe de modo apocalíptico y trágico, uno tiene la impresión de que el purgatorio, en comparación, es un balneario, y que sólo el calor asfixiante de la antecámara del infierno da una idea de lo que viven cotidianamente los cubanos. No aparece ingún aspecto positivo de la sociedad cubana. Sólo se cuentan las aberraciones, injusticias, contradicciones dificultades. Por consiguiente, al lector le cuesta entender que una joven cubana haya decidido dejar la riquísima Suiza para regresar a vivir en lo ella asimila al infierno de Dante donde “los bolsillos se vaciaban, la frustración crecía y el miedo acampaba”.22 En su blog, los comentarios de sus partidarios extranjeros florecen al respecto: “No entiendo tu regreso ¿Porqué no le diste un mejor futuro a tu hijo?”, “Estimada amiga quisiera saber el motivo por el cual decidiste regresar a Cuba”.23

En cambio, algunos de sus compatriotas que viven en el exterior, decepcionados por el modo de vida occidental, también le expresan su deseo de regresar a vivir en Cuba: “Regresaré, “vivo en Miami [desde] hace 7 años […] y a veces también me cuestiono el hecho de si valió la pena el destierro físico”, “Me falta mi gente […].Alguna vez lo haré, volveré a casa con mi esposo alemán- otro loco que está de acuerdo en solicitar residencia allá”, “¿Por qué regresaste?…soledad, nostalgia, añoranza. [Luego, refiriéndose al mundo occidental] caras raras, gente triste y enfadada con el resto de la humanidad sin saber por qué, políticos igual de corruptos y muchos días grises. No hace falta que expliques nada. Hace 14 años no hay soles en mi mapa del tiempo”, “Reenvié [la información] a mi papá quien vive en las afueras de Cuba, quien tiene planes regresar”.24

Una de dos, o Yoani no está en sus cabales para decidir dejar la Perla de Europa y regresar a Cuba, o la vida en la Isla no es tan dramática como la descripción que ella presenta.

En una intervención en su blog en julio de 2007, Yoani relató detalladamente la anécdota de su regreso a Cuba. “Hace tres años […] en Zürich […], decidí regresar a quedarme en mi país”, anunció, subrayando que se trataba de “una simple historia del regreso de un emigrante a su terruño”. “Compramos billetes de ida y vuelta” para Cuba. Entonces Sánchez decidió quedarse en el país y no regresar a Suiza. “Mis amigos creyeron que les hacía un chiste, mi mamá se negó a aceptar que ya su hija no vivía en la Suiza de la leche y el chocolate”. El 12 de agosto de 2004, Sánchez se presentó en la oficina de inmigración provincial de La Habana para explicar su caso. “Tremenda sorpresa cuando me dijeron, pide el último en la cola de los ‘que regresan’ […].Así que encontré, de pronto, otros “locos” como yo, cada uno con su truculenta historia de retorno”.25

En efecto, el caso de Sánchez está lejos de ser un caso aislado, como lo ilustran esta anécdota y los comentarios dejados en su blog. Cada vez más cubanos que escogieron emigrar al extranjero, después de enfrentarse a numerosas dificultades de adaptación y descubrir que “El Dorado” occidental no brillaba tanto como habían imaginado y que los privilegios de los cuales gozaban en casa no existían en ninguna otra parte, deciden regresar a vivir en Cuba.

En cambio, Yoani Sánchez omite contar las verdaderas razones que la llevaron a regresar a Cuba, más allá de las “motivos familiares” que evocó (motivos que su madre no compartió aparentemente, vista su sorpresa). Las autoridades cubanas le concedieron un trato favorable por razones humanitarias, permitiéndole recuperar su estatus de residente permanente en Cuba, a pesar de que estuvo más de 11 meses fuera del país.

En realidad, la estancia en Suiza estuvo lejos de ser tan idílica como había previsto. Sánchez descubrió un modo de vida occidental completamente distinto al que estaba acostumbrada en Cuba, donde, a pesar de las dificultades y vicisitudes cotidianas, todos los ciudadanos disponen de una alimentación relativamente equilibrada a pesar de la libreta de abastecimiento y de las penurias, de acceso a la atención médica y a la educación, a la cultura y al ocio gratuito, de una vivienda y de un ambiente de seguridad (la criminalidad es muy baja en la Isla). Cuba es quizás el único país del mundo donde es posible vivir sin trabajar (lo que no siempre es algo positivo). En Suiza, Sánchez tuvo enormes dificultades para encontrar un trabajo y vivir decentemente y, desesperada, decidió regresar al país y explicar las razones de ello a las autoridades. Según éstas, Sánchez habría suplicado llorando a los servicios de inmigración que le concediesen una dispensa excepcional “para revocar su estatuto migratorio”, y se lo concedieron.26

Yoani Sánchez ha decidido ocultar esta realidad cuidadosamente.

Sigue:

- “La ciberdisidencia” 3/3

Notas

15 Correspondencia con su Excelencia Señor Isaac Roberto Torres Barrios, Embajador de la República de Cuba en Berna, 17 de noviembre de 2009.

16 Yoaní Sánchez, «Mi perfil», Generación Y.

17 France 24, «Ce pays est une immense prison avec des murs idéologiques», 22 de octubre de 2009.

18 Yoaní Sánchez, «Siete preguntas», Generación Y, 18 de noviembre de 2009.

19 Yoaní Sánchez, «Final de partida», Generación Y, 2 de noviembre de 2009.

20 Yoaní Sánchez, «Seres de la sombra», Generación Y, 12 de noviembre de 2009.

21 Yoaní Sánchez, «Mi perfil», Generación Y, op. cit.

22 Yoaní Sánchez, «La improbable entrevista de Gianni Miná», Generación Y, 9 de mayo de 2009.

23 Yoaní Sánchez, «Vine y me quedé», Generación Y, 14 de agosto de 2007.

24 Ibid.

25 Ibid.

26 Correspondencia con su Excelencia Señor Orlando Requeijo, Embajador de la República de Cuba en París, 18 de noviembre de 2009.

Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne -Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Acaba de publicar Cuba: Ce que les médias ne vous diront jamais (Paris: Editions Estrella, 2009). Contacto: lamranisalim@yahoo.fr

jueves, 26 de noviembre de 2009

Las contradicciones de la bloguera cubana Yoani Sánchez

Publicado en Rebelión, escrito por: Salim Lamrani

Revisado por Caty R.

El 7 de noviembre de 2009, los medios occidentales dedicaron amplios espacios a la bloguera cubana Yoani Sánchez. La noticia procedente de La Habana sobre el altercado entre la disidente y las autoridades cubanas dio la vuelta al mundo y eclipsó el resto de la actualidad1

Sánchez contó detalladamente su desventura en su blog y en la prensa. Así, afirmó que había sido arrestada en compañía de tres amigos por “tres fornidos desconocidos” durante una “tarde cargada de golpes, gritos e insultos”2

Explicó luego su historia, que se asemeja a un auténtico calvario:

“ Los propios ‘agresores’ llamaron a una patrulla que se llevó a mis otras dos acompañantes […]. Me negué a subir al brillante Geely y […] vino una andanada de golpes, empujones, me cargaron con la cabeza hacia abajo e intentaron colarme en el carro. Me aguanté de la puerta… golpes en los nudillos… alcancé a quitarle un papel que uno de ellos llevaba en el bolsillo y me lo metí en la boca. Otra andanada de golpes para que les devolviera el documento.

Adentro ya estaba Orlando, inmovilizado en una llave de kárate que lo mantenía con la cabeza pegada al piso. Uno puso su rodilla sobre mi pecho y el otro, desde el asiento delantero me daba en la zona de los riñones y me golpeaba la cabeza para que yo abriera la boca y soltara el papel. En un momento, sentí que no saldría nunca de aquel auto. ‘Hasta aquí llegaste Yoani’, ‘ya se te acabaron las payasadas’ dijo el que iba sentado al lado del chófer y que me halaba el cabello. En el asiento de atrás un raro espectáculo transcurría: mis piernas hacia arriba, mi rostro enrojecido por la presión y el cuerpo adolorido, al otro lado estaba Orlando reducido por un profesional de la golpiza. Sólo acerté a agarrarle a éste –a través del pantalón– los testículos, en un acto de desespero. Hundí mis uñas, suponiendo que él iba a seguir aplastando mi pecho hasta el último suspiro. ‘Mátame ya’ le grité, con la última inhalación que me quedaba y el que iba en la parte delantera le advirtió al más joven ‘Déjala respirar’.

Escuchaba a Orlando jadear y los golpes seguían cayendo sobre nosotros, calculé abrir la puerta y tirarme, pero no había una manilla para activar desde adentro. Estábamos a su merced y escuchar la voz de Orlando me daba ánimo. Después él me dijo que lo mismo le ocurría con mis entrecortadas palabras… ellas le decían ‘Yoani sigue viva’. Nos dejaron tirados y adoloridos en una calle de la Timba, una mujer se acercó ‘¿Qué les ha pasado?’… ‘Un secuestro’, atiné a decir. Lloramos abrazados en medio de la acera, pensaba en Teo, por Dios cómo voy a explicarle todos estos morados. Cómo voy a decirle que vive en un país donde ocurre esto, cómo voy a mirarlo y contarle que a su madre, por escribir un blog y poner sus opiniones en kilobytes, la han violentado en plena calle. Cómo describirle la cara despótica de quienes nos montaron a la fuerza en aquel auto, el disfrute que se les notaba al pegarnos, al levantar mi saya y arrastrarme semidesnuda hasta el auto3 ”.

Estados Unidos (donde Yosvanis Valle, un ciudadano cubano de 34 años, había sido ejecutado 48 horas antes, llevando a 42 el número de ejecuciones del año 20094) declaró su “profunda preocupación”, a través del portavoz del Departamento de Estado Ian Nelly. “Seguiremos interesándonos por la salud de Yoani Sánchez y su acceso a la atención médica"5

Contradicciones

Las palabras de Yoani Sánchez son terroríficas y suscitan inmediatamente la simpatía y comprensión del lector hacia la víctima. No obstante, resulta inevitable señalar algunas contradicciones que arrojan una sombra sobre la credibilidad de tal relato.

El 9 de noviembre de 2009, tres días después de su desventura, Yoani Sánchez recibió en su casa a la prensa extranjera para relatar en incidente. Primera sorpresa para los periodistas expresada por el corresponsal de la BBC en La Habana Fernando Ravsberg: a pesar de los “golpes y empujones”, los “ golpes en los nudillos”, la nueva “andanada de golpes”, la “rodilla sobre [su] pecho”, los golpes en “los riñones y […] la cabeza”, “el cabello” halado, el “rostro enrojecido por la presión y el cuerpo adolorido”, “los golpes [que] seguían cayendo” y “todos estos morados” que evocó la bloguera cubana6 , Ravsberg notó que Sánchez “no tiene hematomas, marcas o cicatrices”7 Las imágenes del canal estadounidense CNN, que también entrevistó a la bloguera, confirman las palabras del periodista británico. Además, el corresponsal de CNN toma precauciones oratorias e insiste en el sufrimiento “aparente” de Sánchez (usa una muleta para moverse)8 Según la Agence France Presse, que relata la historia clarificando con esmero que se trata de la versión de Sánchez con el título “Cuba: la bloguera Yoani Sánchez dice haber sido golpeada y detenida brevemente”, la bloguera “no fue herida”9

Interrogada al respecto por la BBC, Yoani Sánchez intenta explicar esta contradicción. Según ella, las marcas y hematomas en el rostro y en el cuerpo existieron realmente, pero desaparecieron. “Durante todo el fin de semana tuve inflamado el pómulo y la ceja”. Todas las marcas desaparecieron… el lunes por la mañana con la llegada del primer periodista extranjero. En cambio, hematomas y “varias marcas” permanecen, afirma, pero… “en las nalgas sobre todo, lamentablemente no puedo mostrarlas”, explicó10

Sánchez no precisó las razones por las cuales no se dignó fotografiar los hematomas y las marcas justo después del incidente, cuando eran visibles, lo que hubiera constituido una prueba irrefutable de la violencia policial contra ella. En cuanto al cabello arrancado, no es visible en absoluto en las fotos y los videos, su explicación es sencilla: “Perdí mucho pelo pero en esta abundante cabellera no se nota”11

En su blog y en una entrevista a la radio, Sánchez habla de “secuestro al peor estilo de la camorra siciliana”, dando la impresión de que fue detenida durante varias horas12 . Ahora bien, en su entrevista a la BBC, cuando el periodista insiste y pide precisiones, la bloguera confiesa que en realidad el incidente duró en total “25 minutos”. Por otra parte, Sánchez afirma que el arresto ocurrió “a plena luz del día, frente a una parada de autobús llena de gente”. No obstante, la prensa occidental no logró encontrar un solo testimonio, ni siquiera anónimo, para confirmar las palabras de la bloguera y certificar así la veracidad de sus afirmaciones13. Del mismo modo, ninguna de las personas que acompañaban a Yoani Sánchez quiso responder a las solicitudes de entrevistas de los medios occidentales, orientándolos hacia la bloguera, encargada de hablar en nombre de todos.

Por otra parte, parece sorprendente e ilógico que las autoridades de La Habana hayan decidido maltratar públicamente a una disidente tan mediática como Yoani Sánchez, sabiendo a ciencia cierta que semejante acto desencadenaría inmediatamente un escándalo internacional. A priori, existen otros medios mucho más eficaces y discretos para intimidar a los opositores.

Por fin, Sánchez se hunde en nuevas contradicciones cuando intenta aclarar algunas zonas oscuras de su testimonio . Así, explicó que su resistencia se debería al hecho de que los agentes, de paisano “no mostraron nada que los identificase como autoridades, me hubiera comportado diferente si hubieran ido uniformados. Les pedí que trajeran un policía, llamaron y llegó una patrulla de policía que se llevó a las otras dos muchachas y nos dejó a Orlando y a mí en manos de los otros”14 Ahora bien, en su blog, asegura que la policía llegó al principio del control, pero ello no le hubiera impedido resistir a lo que se parece cada vez más a un control de identidad hecho por policías de paisano que a un linchamiento público.

En una palabra, ningún elemento permite corroborar las palabras de Yoani Sánchez, ningún otro testimonio está disponible, ni siquiera los de las personas que la acompañaban. Entonces hay que fiarse sólo de la versión de la bloguera, que está llena de contradicciones. A la vista de estos elementos, es imposible no poner en duda las afirmaciones de la famosa bloguera cubana

Es necesario hacer una comparación. La prensa occidental concedió, en apenas 72 horas, más espacio a Yoani Sánchez y su incidente con las autoridades que a todos los crímenes que cometió (más de un centenar de asesinatos, otro tanto de casos de desapariciones e innumerables actos de tortura y de violencia) la dictadura militar que dirige el golpista Roberto Micheletti desde el 27 de junio de 2009. Decididamente, Sánchez no es una simple bloguera crítica de un sistema como ella misma pretende.

Siguen:

- “El fenómeno Yoani Sánchez” (2/3)

- “La ciberdisidencia” (3/3)

Notas

1 Andrea Rodríguez, «Cuban Blogger Says She Is Briefly Detained», The Associated Press, 7 de noviembre de 2009.

2 Yoani Sánchez, «Secuestro estilo camorra», Generación Y , 8 de noviembre de 2009.http://www.desdecuba.com/generaciony/ (sitio consultado el 15 de noviembre de 2009).

3 Ibid.

4 Agence France Presse, «Texas executes Cuban-born gang member», 11 de noviembre de 2009.

5 Le Monde, «Cuba: les USA indignés par les mauvais traitements infligés à des blogueurs», 10 de noviembre de 2009

6 Yoani Sánchez, «Secuestro estilo camorra», op. cit.

7 Fernando Ravsberg, «Ataque a blogera cubana, ¿cambio de política», BBC Mundo , 9 de noviembre de 20009.

8 CNN , «Yoani Sánchez golpeada en La Habana», 9 de noviembre de 2009. http://www.youtube.com/watch?v=umu5f6kdUhI&feature=player_embedded , (sitio consultado el 15 de noviembre de 2009).

9 Agence France Presse, «Cuba: la blogueuse Yoani Sanchez dit avoir été frappée et brièvement détenue», 7 de noviembre de 2009.

10 Fernando Ravsberg, «Ataque a blogera cubana, ¿cambio de política», op. cit.

11 Ibid.

12 Yoani Sánchez, «Secuestro estilo camorra», op. cit. ; Youtube , « Entrevista a Yoani Sánchez tras la golpiza que recibió por parte del Gobierno Cubano», 9 de noviembre de 2009. http://www.youtube.com/watch?v=7CzDEAZqmtM&feature=related (sitio consultado el 15 de noviembre de 2009).

13 Fernando Ravsberg, «Ataque a blogera cubana, ¿cambio de política», op. cit.

14 Ibid.

Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne -Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Acaba de publicar Cuba: Ce que les médias ne vous diront jamais (Paris: Editions Estrella, 2009). Contacto: lamranisalim@yahoo.fr

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Curiosidades

Por: Pascual Serrano.

La caída del Muro de Berlín y la transición al capitalismo por parte de los países europeos del bloque soviético suponía tres cosas: que desaparecía un muro que impedía la libre circulación de las personas, que se terminaba la presencia y represión policial contra quienes en Berlín Este se manifestaban en contra de esa división y que mejoraba la situación económica de unos países empobrecidos por una economía socialista.

Observemos veinte años después algunas curiosidades relacionadas con esas tres cuestiones:

En el concierto del grupo musical U2 para conmemorar el 20 aniversario de la caída del Muro decidieron levantar una barrera (otro muro) de dos metros de altura para evitar el acceso de fans sin haber pagado entrada (Público, 6-11-2009). De modo que los nuevos muros como sólo son para los que no tienen dinero ya no preocupan, aunque se instalen en el mismo lugar que el de Berlín y para conmemorar su desaparición.

Hace veinte años cientos de policías controlaban el telón de acero, el día de la conmemoración de su caída, ochocientos policías vigilaban a los manifestantes que protestaban por el fastuoso programa de actos (Público, 8-11-2009). Ahora las fuerzas del orden vigilan a quienes protestan contra la celebración de la caída.

Sale a la luz un estudio del instituto de opinión estadounidense Pew Research Center sobre la percepción de los ciudadanos de Europa del Este de la transición del socialismo al capitalismo (El País, 9-11-2009). La mayoría de los consultados cree que ahora son más pobres que con el comunismo. “Sólo los polacos (47 %) y los checos (45%) opinan que su situación económica es mejor ahora que cuando vivían bajo el modelo comunista. Los húngaros (72%), los ucranianos (62%) o los búlgaros (62%) creen que la economía de mercado les ha hecho más pobres”. La encuesta revela que son las generaciones más jóvenes las que aprueban los cambios, curiosamente las que no pueden hacer la comparación porque no vivieron la época socialista.

www.pascualserrano.net

viernes, 20 de noviembre de 2009

Continuidad del Crimen.

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A la llegada de los conquistadores imperiales europeos, los pueblos originarios descubridores de este continente, eran dueños de la tierra y desarrollaron sus civilizaciones basadas en filosofías distintas a las de los invasores.

En pocas décadas, la población originaria fue arrasada en un auténtico genocidio, que insisten en negar las ilustrísimas inteligencias de occidente, donde fueron masacrados alrededor de sesenta millones de seres humanos. Cifra que no es nada despreciable al considerar que en el genocidio realizado por los fascistas contra judíos, comunistas, minusválidos, gitanos y homosexuales, fueron asesinados unos seis millones de personas –según cifra oficial- o los ocho de millones de personas que murieron en la resistencia soviética contra los nazis.

Si, la muerte es tan ajena cuando sólo son números de una historia pasada, pero estos antecedentes son necesarios para hacernos ver que existe una historia más allá de la reconocida por los medios de comunicación comercial o las instituciones oficiales de educación, que falsean el pasado para controlar el presente.

Además de la masacre perpetrada contra los pueblos originarios de nuestro continente, los mismos fueron expulsados de las mejores tierras y lanzados a la montaña, marginados en una macabra y silenciosa diáspora que la historia insiste en olvidar.

Han pasado siglos de crímenes, de resistencia y las injusticias siguen. La pasada administración socialdemócrata expulso a los indígenas nasos de tus tierras en Bocas del Toro, en beneficio de un gran hacendado del lugar. Al asumir la nueva administración conservadora, esta dio continuidad a esas acciones como parte de su política de Estado, ignorando y sosteniendo la expulsión de este pueblo de sus tierras.

Esta es una prueba más de la parcialidad del Estado burgués y del carácter puramente decorativo de nuestra mal llamada democracia, que como siempre es el mayor adalid y defensor de la propiedad privada de los medios de producción, pisoteando los derechos de los trabajadores, del derecho a la tierra de los pueblos originarios y en fin, de todo aquel que sea un obstáculo al incremento de ganancias del capitalista.

“El Derecho no es más que la voluntad de la clase dominante erigida en Ley”, esta puede parecer una frase panfletaria y caduca para las mentes moderadas y demócrata-elitistas que habitan los polos de opinión pública, pero está frase cobra plena vigencia al confirmar la injusticia de un sistema legal que apoya la violación de los derechos humanos de un pueblo completo.

En esta causa y muchas otras, se impone a la clase popular la unidad en la acción. No es humano contemplar calladamente la expulsión de nuestros hermanos de sus tierras.

Por: LCR, publicado en Kaos en la red.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Un fracaso anunciado.

Editorial de La Jornada.
A una semana de que se suscribió el acuerdo entre el régimen de facto encabezado por Roberto Micheletti y el gobierno constitucional de Manuel Zelaya para restituir la institucionalidad democrática en Honduras, y luego de que el Congreso de ese país se negara a ratificar la restitución del legítimo mandatario, los usurpadores formularon ayer [viernes] un enésimo intento para preservar su aventura: la creación de un gobierno de unidad –como en efecto lo planteaba el denominado acuerdo Tegucigalpa-San José–, pero encabezado por el propio Micheletti, sin la participación de Zelaya. Ante ello, el presidente constitucional dijo que el referido convenio es letra muerta, y dio por fracasado el proceso de negociación, lo que vuelve a plantear un callejón sin salida para la crisis que se vive en ese infortunado país centroamericano.

El beneplácito mostrado inicialmente por la comunidad internacional ante la firma del acuerdo –pese a que éste resultaba sumamente benévolo con los golpistas– se vio eclipsado por el nuevo disparate del régimen de facto. Desde Washington, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Miguel Insulza,deploró los planteamientos de Micheletti, mientras que el Departamento de Estado de Estados Unidos se dijo decepcionado por la situación, y urgió a ambas partes a trabajar en el mejor interés del pueblo hondureño y regresar a la mesa inmediatamente para alcanzar un acuerdo en la formación de un gobierno de unidad.

El llamado de Estados Unidos encierra un despropósito mayúsculo, toda vez que fue el propio gobierno de Washington el que supervisó y avaló la suscripción del acuerdo Tegucigalpa-San José, y que el incumplimiento de éste debería ser motivo suficiente para reconocer lo que es evidente a los ojos de la opinión pública internacional: a los golpistas hondureños no les interesa negociar ni mucho menos restablecer la legalidad y el orden constitucional en Honduras, sino perpetuar su proyecto y garantizarse impunidad mediante las elecciones presidenciales del 29 de noviembre próximo, con la imposición de un candidato a modo.

La tibieza y ambigüedad iniciales del gobierno estadunidense hacia los participantes en la asonada oligárquico-militar, y su actual convocatoria a restablecer un diálogo que sería tan infértil como el anterior, refuerzan la percepción de que, pese al rechazo expresado en reiteradas ocasiones por el presidente Barack Obama hacia el golpe hondureño, éste es visto con buenos ojos por algunos grupos políticos y empresariales al interior de ese país y por el propio Departamento de Estado.

El incumplimiento del acuerdo abre, así, un escenario desastroso para la diplomacia internacional en general, y para la ejercida por Washington en particular, y plantea nuevas perspectivas de sufrimiento y penurias para los habitantes del país centroamericano, quienes han resentido la aplicación de unas medidas de aislamiento económico a todas luces insuficientes para persuadir a los golpistas, pero devastadoras en términos sociales para la segunda nación más pobre de la región, sólo por detrás de Haití.

En suma, el fracaso de las negociaciones en Honduras acerca la posibilidad de que la camarilla empresarial y castrense que se hizo del poder hace más de cuatro meses en aquel país logre su propósito de mantenerse en él hasta la realización de los comicios al cabo del presente mes. Si ese escenario logra concretarse, el mundo asistirá, así sea con repulsión, a la consolidación de un régimen ilegítimo y criminal, se asestará un golpe demoledor a la vigencia de las incipientes democracias latinoamericanas y se enviará un mensaje de aliento a los sectores retrógradas y antidemocráticos de Honduras y de toda la región.

jueves, 29 de octubre de 2009

Que haya ricos, ¿no es un derecho de los pobres?

Santiago Alba Rico
La Calle del Medio.

En alguna ocasión he escrito que en el mundo sólo existen tres clases de bienes: universales, generales y colectivos.

Los bienes universales son aquellos de los que nos basta que haya un ejemplar o un ejemplo para que nos sintamos universalmente tranquilos. Son las cosas que están ahí, y que no hace falta coger con la mano o poseer de manera individual: haysol y hay luna, hay estrellas, hay mar, hay un Machupichu y un Everest, hay un Taj Mahal y una Capilla Sixtina, un Che Guevara y un San Francisco, hay García Lorca y José Martí y García Márquez y Silvio Rodríguez y Cintio Vitier.

Los bienes generales son aquéllos, en cambio, que es necesario generalizar para que la humanidad esté completa. No basta con que haya pan en el palacio del príncipe o que haya una casa en el jardín del conde; esas son las cosas que deben estar aquí, que todos debemos coger con la mano o disfrutar personalmente: tenemos comida, vivienda, agua, medicinas y si no las tenemos es porque algo no marcha bien en este mundo. No es una injusticia que haya un único sol en el cielo o un único Guernica de Picasso, pero sí que no haya suficiente pan para todos.

Por fin, los bienes colectivos son aquéllos de cuyas ventajas debemos disfrutar todos por igual, pero que no se pueden generalizar sin poner en peligro la existencia de los bienes generales y de los bienes universales. Son aquellos bienes, en definitiva, que es necesario compartir. Están, por ejemplo, los medios de producción, que no se pueden privatizar sin que ello deje sin bienes generales (pan, vivienda, salud) a millones de seres humanos. Y están también algunos objetos de consumo, cuya generalización pondría en peligro el bien universal por excelencia, fuente y garantía de todos los otros bienes: la Tierra misma. Todos debemos tener pan y vivienda, pero si todos tuviéramos -por ejemplo- coche, la supervivencia de la especie sería imposible. El motor de explosión, por tanto, no es un bien general, del que cada uno de nosotros pueda tener un ejemplar, sino un bien colectivo cuyo uso habrá que compartir y racionalizar.

A lo largo de la historia, distintas clases sociales se han apropiado los bienes generales y los bienes colectivos, y en esto el capitalismo no se distingue de sociedades anteriores. Más inquietante es lo que el capitalismo ha hecho, o está en proceso de hacer, con los bienes universales. No me refiero sólo a la colonización del espacio, la privatización de las ondas, las semillas y los colores o la desaparición de especies, montañas y selvas. Me refiero, sobre todo, a la desvalorización mental que han sufrido los “universales” bajo la corrosión antropológica del mercado. Lo normal es complacerse en la visión de las estrellas; lo normal es complacerse contemplando el suave balanceo de la nieve; lo normal es complacerse con la lectura del Canto General de Neruda.
¿O no? En 1895, Cecil Rhodes, imperialista inglés, empresario y fundador de la compañía De Beers (dueña del 60% de los diamantes del mundo), contemplaba enrabietado los astros desde su ventana, “tan claros y tan distantes”, tan lejos de ese apetito imperial que “quería y no podía anexionárselos”. A más pequeña escala, un presentador de la televisión española lamentaba en 2005 que no hubiese que pagar por contemplar la nieve que cubría los campos y ciudades de España, tan blanca y tan hermosa, degradada en su prestigio por el hecho de ofrecerse indiscriminadamente a la mirada de todos por igual. Y a más pequeña escala aún, conocí un poeta que no podía leer los versos de Neruda sin enfurecerse: “¡Tendría que haberlos escrito yo!”. Es cosa de niños querer la Luna y de madres corruptoras prometérsela. El capitalismo es un destructivo infantilismo. Aisla el rasgo pueril de un niño maleducado y lo generaliza, lo normaliza, lo recompensa socialmente. Lo que está ahí, lo que no podemos coger con las manos, lo que es por eso mismo de todos, nos empobrece, nos entristece y no vale nada.

¿Qué queda de los bienes universales? Quedan los ricos. Los ricos son de todos. Lo que más nos gusta del capitalismo no es que produzca coches y aviones y hoteles y máquinas: es que produce ricos. Las orgías babilónicas de Berlusconi, las pensiones millonarias de los banqueros españoles en medio de la crisis, el lujo hortera de los políticos corruptos de Valencia y de Madrid, no son manchas o pecados del capitalismo: son pura publicidad. La lista de los hombres más ricos del mundo elaborada por la revista Forbes no es más que bárbara ostentación propagandística que genera mucha más adhesión al sistema que el desigual acceso a mercancías baratas y banales. ¿Tiene algo de extraño que las mujeres latinoamericanas, preguntadas por su “marido ideal”, se lo imaginen estadounidense, rubio, de ojos claros, altísimo, cirujano o empresario y, por supuesto, millonario? ¿O que en la nueva China el padre con el que sueñan las madres jóvenes sea Bill Gates? ¿O que en la lista de los diez personajes más admirados por los machos estadounidenses no haya un solo escritor o científico, casi todos sean ejecutivos o propietarios de empresas y todos inmensamente ricos? ¿O que la revista de más tirada de España -con casi 700.000 ejemplares- sea el Hola ? ¿O que los más famosos culebrones y telenovelas de la TV, seguidos por millones de espectadores, consistan en tratados de antropología de las clases altas (sus hábitos, sus problemas, sus placeres)?

Si los pobres no pueden compartir la riqueza, pueden al menos compartir sus ricos. Si no pueden consumir riqueza, pueden consumir vidas de ricos. Bill Gates, Carlos Slim, Warren Buffet, Amancio Ortega son la Luna y el Machupichu y la Capilla Sixtina y el Taj Mahal del capitalismo. Son el Sol y la Nieve y el Canto General del mercado globalizado. Puede que sean los responsables de que el mundo se venga abajo, pero son también los artífices de este milagro: el de que estemos muy contentos y todo nos parezca bien mientras nos desplomamos.

¿Quién quiere igualdad? La desigualdad, ¿no es un derecho de los pobres? Que haya millonarios, ¿no es un derecho de los mileuristas y los parados? ¿No debemos defender, armas en mano, nuestro derecho a que otros sean ricos? ¿No debemos agradecerles sus despilfarros? ¿No debemos al menos votar por ellos?

Ese es el modelo que tratan de imponer EEUU y Europa al resto del mundo. No el derecho a que haya estrellas y Machupichu y cataratas de Iguazú y 9ª Sinfonía de Beethoven sino a que haya ricos; no el derecho a pan y casa y zapatos sino a saber quiénes son y cómo viven los millonarios.
¿Revolución? El Pan y la Luna.

(A sabiendas de que “pan”, en el diccionario socialista, quiere decir también leche y ropa y casa y hospitales y transportes públicos; y “luna” quiere decir también mar y música y verdades y soberanía política).

Tomado de Rebelión.

viernes, 23 de octubre de 2009

Apología del compañero


Antonio Rodríguez Salvador
La Calle del Medio/Rebelión.

De tan solo colocar la palabra compañero en el título de este artículo, cierto lector dirá: “Ya este escritor viene con el tema de la política”. Y por qué, si la palabra compañero —que aparece cuarenta y tres veces en el Quijote, y setenta y siete en la Biblia— proviene de una lengua tan antigua como el latín, donde la unión de cum y panis significa comer solidariamente del mismo pan.

Pero es que ya son dos las palabras sospechosas: compañero y solidaridad, con cierto retintín argumentaría el mismo lector; y, sin embargo, no es culpa mía de que estas fueran las dos primeras acciones que distanciaron al hombre de los animales. Quizá hoy no podamos determinar con qué gruñido Neandertal se decía la palabra compañero; pero sí que el sentido de ese término —compartir el alimento— no solo expresaba la intención de no comerse al semejante, sino también el valor de la cooperación generosa.

Porque hemos visto cómo los cerdos comen del mismo cajón; y los leones de la misma gacela muerta, pero nunca ningún cerdo, o león, corre a llevarle una porción de comida al enfermo, ni tampoco cede la mejor posta al más débil. Hasta de las perras —cuya maternidad es proverbial— se conoce que llegan a devorar a sus propios cachorros recién nacidos.

El ritual de la mesa, tal como lo conocemos hoy, es de invención espartana. Fue el legislador Licurgo quien dispuso que todos debían sentarse alrededor de una mesa para compartir el pan, una medida que de inmediato contó con la aprobación de muchos; salvo de algunos ricos, que cegados por la ira llegaron al extremo de saltarle un ojo a Licurgo. Desde entonces la palabra señor se opone a la palabra compañero. Señor es el dueño del pan, y en todo caso lo vende, no lo comparte.

Naturalmente, los espartanos no usaban la palabra cum-panis para nombrar sus banquetes, sino fidicia: lo cual viene a significar “oficina de amistad y concordia”, lo mismo que hoy la palabra compañero. Fidicia en realidad tenía raíz en la palabra “filia”; es decir, afición o amor a algo; pero, según cuenta el historiador Plutarco, ellos ponían la “d” en lugar de “l” porque acostumbraban a la moderación y al ahorro.

También de la palabra compañero deriva compañones; es decir, testículos. Los testículos comparten el pan —en muchos países la palabra pan también define al órgano sexual de la mujer; en Cuba usamos la que nombra al panecillo redondo.

Asimismo, estos comparten la “filia” —el amor—; mientras la tradición también les asigna el cometido de acompañarse en la valentía. Por eso testículo es sinónimo de testigo, y de esta última surge la palabra testimonio. Ya vimos que los señores espartanos sacaran un ojo a Licurgo con tal de no compartir su pan, pero la palabra testimonio significa brindar desde ojos fieles el pan de la verdad. Apuntemos que testigo, en griego, se dice mártir (martyr), y eso es porque se necesita mucha valentía para ser fiel, para ser siempre veraz.

Y de “filia” igualmente proviene fidelidad; una palabra cuyas dos primeras acepciones son, según el DRAE: 1) Que guarda fe, o es constante en sus afectos, en el cumplimiento de sus obligaciones y no defrauda la confianza depositada en él; y 2) Exacto, conforme a la verdad.

También cuenta Plutarco, que la costumbre de compartir la mesa la tomaron los espartanos de los cretenses. En Creta, a los banquetes no se les llamaba fidicia, sino andria; o sea, hombre. Esto nos hace volver al Neandertal: se empieza a ser Hombre cuando se comparte solidariamente con el semejante, y quizá por eso la palabra griega con que se define la raza es “filon” —otro derivado de “filia”— lo cual en latín terminó siendo filius: hijo. Esta derivación es muy lógica, en tanto solemos ser mártires en la defensa de nuestros hijos. Ellos son el testimonio de nuestro amor y de nuestra raza; también son nuestro cum-panis.
  
Por eso a veces me pregunto por qué a  Jesucristo le dicen  Señor, y no Compañero. El antónimo de compañerismo, es individualismo; el ególatra enceguece, saca ojos si tiene que sacarlos; pero Jesucristo —ya sea el Dios, o el histórico: según el credo de cada cual— simboliza iluminación y el que da vista a los ciegos. ¿Y acaso no enseñó a compartir el pan?, ¿y dijo que primero pasaría un camello por el hueco de una aguja, antes que un rico al Reino de los Cielos? Y quién, si no, fue mártir por brindar testimonio de la fe. Y se llamó a sí mismo Hijo del Hombre.

Tomado de Rebelión.