viernes, 8 de mayo de 2009

Laberintos


La Constitución de un Estado es considerada su ley máxima, desde la cual se desprenden todas las otras leyes y con la cual ninguna puede entrar en contradicción. Visto así, la Constitución parece ser algo muy importante, no sólo para aburridos teóricos del Derecho, sino para todos y cada uno de los integrantes de un Estado.


Aquí es pertinente preguntarse, ¿cuántos ciudadanos conocen sus derechos y obligaciones contenidos en el texto constitucional? ¿Cuántos ciudadanos saben que la propia constitución establece que el pueblo es el poseedor original del poder constituyente? O sea, el pueblo tiene el derecho de asignarse la Constitución que más favorezca a sus intereses.


Para amplios sectores de las clases dominantes de este país, es la mayor de las herejías “democráticas” el cuestionar y plantearnos la convocatoria popular a una Asamblea Constituyente Originaria. Para oponerse, invocan muchos pretextos, desde sutilezas jurídicas, hasta la siempre efectiva violencia institucional.


Es un hecho evidente, a la vista hasta de los más distraídos, que el Estado panameño tal cual como está estructurado, no obedece a los intereses de los trabajadores y trabajadoras, es decir, todos aquellos que se ganan la vida vendiendo su fuerza de trabajo al capitalista, que se apropia de la inmensa mayoría de las ganancias de la colectividad social.


Por lo tanto, siendo los trabajadores y trabajadoras un sector subordinado en esta sociedad, tenemos derecho de luchar por transformar esta realidad. La lucha política en ese espacio y este momento pasa por la convocatoria de una Asamblea Constituyente Originaria, que desde el pueblo y sus bases, amplié los derechos políticos, económicos, culturales y sociales de los sectores marginados.


Para llegar a ese punto, los trabajadores y trabajadoras necesitamos organizarnos, hacerlo de forma independiente, clasista, libres de la contaminación de los intereses de los ricos y sectores aburguesados de la sociedad, que aspiran a ahogar la lucha de los pueblos en los laberintos de la moderación, la publicidad, el conformismo, en fin, la congelación de la historia.

LCR

Publicado en el diario, La Estrella de Panamá.

2 comentarios:

Joao Q dijo...

Es necesaria la Constituyente, pero primero hay que tomarse el poder. Te imaginas que Martinelli escuchandote convoque a una a constituyente originaria (aprovechando su momento político, despues de hacer un par de "Buenas Obras", y que la gente le vote que si?, te imaginas que los cambios que proponga, sean por ejemplo quitar el derecho a manifestarse, eliminar la autonomía de la Universidad, darle rango Constitucional a las prvatizaciones ect?...hay que destacar que estas vainas que menciono son algunas, pero son cuestiones con las que algunos sectores de la sociedad se identifican y que pueden ser vendidos al resto de la población como cuestiones necesarias (claro, eliminar la autonomia para que esos "izquierdosos de la universidad" no protesten, no interrumpan el libre transito y no afecten "el desarrollo del país"... creo que es necesario, primero tomarse el poder, o si no lo que propones puede degenerar en pesadilla, por allí he escuchado a algunos asesores de martinelli hablando sobre una constituyente, no se a hablado mucho sobre ello, pero no qiero ni imaginarme que se traen entre manos.

LCR dijo...

Saludos joao.
Volvemos al punto que debatíamos la otra vez sobre lo que es el "poder".

Me parece que no es una nimiedad precisar que el gobierno puede estar en manos de sectores amplios progresistas, mientras que el poder del Estado (económico, represivo e ideológico) puede permanecer en manos de la burguesía y de hecho, esa situación se esta dando en varios países de América Latina.

Yo veo la lucha por la convocatoria a una Asamblea Constituyente Originaria, como un arma más de la lucha de clases, un arma que pueden utilizar las fuerzas revolucionarias para agitar a las masas, crear conciencia y construir poder popular. En el fondo esto es lo más importante, no la constituyente per ser.

Claro que convocar en estos momentos una Asamblea Constituyente Paralela -como la proponen algunos sectores liberales de la burguesía- sería nefasto para el pueblo trabajador.

Una constituyente no es buena per se, repito, es un arma política y creo que coincidimos en que no es lo mismo un fusil en manos de los trabajadores organizados que en manos de la represión burguesa.

Por algo ellos hablan de Paralela -convocada dentro de los marcos de el actual electoralismo burgués- y nosotros hablamos de Originaria, es decir, con la partición primordial del pueblo organizado, fuera de sus esquemas de dominaciónn y con el propósito firme de refundar la patria.

Creo que tus preocupaciones al respecto de mi escrito son totalmente válidas, porque por lo corto de su extensión -obligado por el diario- deja muchos elementos por fuera y no me permitió aclarar algunos de los puntos que he expuesto gracias a tu comentario.

un saludos fraterno.
-Luis