miércoles, 28 de enero de 2009

De Vivos y Fantasmas

¡Eres comunista!, gritaba desaforado en la tribuna, dando su mejor argumento de porque los panameños no deberíamos votar por la candidata oficialista. Unos días después, un diario de la localidad criticaba la posición de este apasionado politiquero del patio, pero no por considerar descabellada esta argumentación, sino porque según ellos se esta invocando a un “cuco”, el comunismo, que ya no existe, murió hace mucho, hoy sólo nos queda una muy pura y bella democracia –entiéndase bien- gobierno del pueblo.


Este es un episodio más –uno de los más tragicómicos- de esta campaña electorera absolutamente desideologizada, donde los partidos se jactan de no definirse ideológicamente, pero que con sólo levantar la brusca demagógica con que se cubren, podremos ver que su accionar político si esta marcado por una orientación ideológica. La vieja táctica de no definirse ideológicamente, practicada por los partidos panameños, es una condición sin la cual les sería un poco más difícil engañar al pueblo con sus discursos fáciles y populistas.


En la actualidad se entiende en líneas muy generales que ideología de “Derecha” es aquella que defiende el modo de producción capitalista, o sea, el predominio de la libre empresa, libre oferta y demanda, privatización de servicios públicos de todo tipo, flexibilización de los derechos laborales; mientras que por el contrario podemos definir como ideología de “Izquierda” aquella que lucha por transformar el actual orden social por considerarlo injusto para la mayoría de la población que constituye la clase trabajadora, abogando por el control de los medios de producción por parte de los propios trabajadores, estableciendo relaciones políticas y comerciales con todo el mundo, defendiendo la dignidad nacional y protegiendo la industria y producción nacional. Repito, estas son caracterizaciones muy amplias y generales.


Teniendo este panorama más o menos claro, de que es una cosa y que es otra, ¿cabe la “acusación” de comunista a la candidata oficialista? Veamos, está se inició políticamente amparada en los militares de nuestro país, durante el período de la dictadura, que dejó entre sus torturados, asesinados y desaparecidos a decenas de probados militantes de izquierda, basta mencionar algunos de los más emblemáticos como Floyd Britton (1969), Héctor Gallego (1971), Jorge Camacho (1978), entre otros muchos más.


Luego, en el período pos invasión, ya en plena democracia represiva, es presidenta de la entonces Asamblea Legislativa en el período que se aprueba a sangre y fuego, la Ley 44 de 1995 que flexibilizó los derechos de los trabajadores a favor de los empresarios, se privatizaron las empresas eléctricas, de telefonía, los puertos, entre otros y sólo debido a la resistencia popular en las calles, es frenada la privatización de la empresa de aguas. En el último período podemos mencionar que formo parte del Gabinete del actual gobierno, que hizo todos los esfuerzos posibles por consolidar la ratificación e implementación de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, primera potencia militar y económica del mundo capitalista.


Dejando de ver sus discursos y poses, poniendo atención en sus actuaciones y teniendo un mínimo de entendimiento de que es izquierda y que es derecha política, ¿se puede aún caer en la ridiculez de tildarla de comunista?


Nada de esto sorprende, un fenómeno más de la mitología politiquera nacional, donde vale todo por controlar los negocios del Estado, desde invocar cacería de brujas, a sacar los trapos de viejos negocios mutuos o invocar que la fuerza combativa y creadora de la clase trabajadora, no es más que un “cuco”, un fantasma, que para no estar desfasados debemos resignarnos a elegir un nuevo exitoso empresario o lacayo, cada cinco años.


Con el tiempo y en la acción, el pueblo irá descubriendo quienes son sus amigos y sus enemigos, los que hoy revolotean de furiosa vida en cada medio de comunicación comercial del país o los que junto a trabajadores y marginados construyen una nueva realidad.


-LCR


“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de Europa de han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma (…) ¿qué partido de oposición no ha sido motejado de comunista por sus adversarios en el poder? ¿Qué partido de oposición, a su vez, no ha lanzado, tanto a los representantes de oposición más avanzados, como a sus enemigos reaccionarios, el epíteto zahiriente de comunista?”

-Marx y Engels, Manifiesto Comunista, 1848


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